viernes, 19 de octubre de 2012

Por la revancha



El paisaje se desplazaba al ritmo de una película en cámara rápida.  Carla conducía y elucubraba la mejor manera de poder dialogar con Claudia que mantenía la vista clavada hacía el exterior en clara actitud evasiva.
Hicieron noche en Corrientes, durante la cena lograron intercambiar algunas palabras sin sentido, pero al fin parecía  despuntar la posibilidad de iniciar una comunicación.
Al día siguiente, rumbo a Oberá, Claudia pidió conducir; su compañera dudó en cederle el volante pero entendió rápidamente que no tenía forma de justificar racionalmente una negativa y que ello solo empeoraría la situación. Ante su sorpresa, Claudia comenzó un dialogo.  Indudablemente la acción de manejar estaba jugando a favor, o bien, había comenzado a dar resultado el paseo:
-Lo que no logro asumir ni comprender es la actitud de Luca…
-Pero ¿vos intentase volver a hablar con él?
-Lo llamé varías veces, en dos oportunidades me atendió Gerez y me dijo que le iba a decir que se comunicara conmigo, en otras dejé mensajes en el contestador; jamás me respondió.
- ¿Y si le pasó algo…?
-Tengo conocidos que están cursando con él en la Facu…
-Bueno nena, entonces buscate otro; ¡viví tu vida, hace la tuya…!
-Es que no puedo, creéme, lo amo. Es mi vida…
-El “no puedo” es solo un condicionamiento mental.  Tu vida es TU VIDA, te tenes que recuperar…
-No sé, te aseguro que traté y una mil veces…
Fue suficiente para comenzar a hacer más placentero y distendido el viaje.  Ahora ese contraste de tierra teñida por hierro y la inmensidad de un follaje cada vez más cerrado podrían disfrutarse  mejor.
-Y decime Carla ¿a qué vamos a Misiones?
-¿Te suena Agustín?
-¡Obvio; tu hermano el cura! ¡Años que no lo veo! ¿Está allí ahora?
-Estuvo hace muchos años en un pueblo muy pequeño del Dpto. de Montecarlo, luego lo trasladaron a Bs. As. Y ahora, hace un año lo destinaron a Oberá.
-Ah, ¿lo vas a visitar?
-Sí, bueno, en realidad respondo a un llamado de él, me pidió que me acercara porque tenía algo importante para comentarme…
Llegaron por la noche, muy tarde; buscaron alojamiento y saltearon la cena, precisaban con urgencia un sueño reparador.
Al día siguiente se dirigieron a la Iglesia.  Claudia lo reconoció enseguida, medía más de un metro noventa y sus ojos azules seguían alumbrando su rostro con la misma intensidad que en sus años jóvenes.
Caminaron por los jardines recordando travesuras de pequeños, compartieron un té en la sacristía y, a punto de despedirse, Carla le pidió que le señalara el motivo de su convocatoria.  Agustín tendía a dilatar y eludir la respuesta.  Claudia percibió inmediatamente que tendría que ir a buscar tréboles de cuatro hojas por algún momento, así que inventó la excusa de llegarse hasta unos comercios cercanos a comprar  artículos regionales.
Claudia evolucionaba bien y el objetivo parecía cumplido, sin embargo, el regreso de Carla parecía indicar que los papeles se habían invertido.  Tenía los ojos irritados, lucía terriblemente demacrada; indudablemente había estado llorando, su amiga se interesó y comenzó a  preguntar de inmediato.  Al principio todo era evasiva, pero la angustia y la insistencia quebraron a Carla y en medio de un llanto comenzó a expresar:
-A mi hermano lo trasladan a Europa…
-Bueno, no lo vas a ver tan seguido pero indudablemente para él será una satisfacción, ¿no?
-No, eso no es todo…
-Bueno, contáme dale; dejame ayudarte así como vos lo hiciste conmigo.
-Pero es que es muy personal…
-Ah bueno ¡si no confías en mí…!
-No, no es eso… Es que… Bueno, sí preciso compartirlo con alguien.  Me contó que en sus inicios en el primer destino en el pueblito de Y Tabaté conoció a una muchacha…, tuvieron una relación de la que nació una bebé: Morena, que ahora tiene dieciséis años…
-Que ¿ser tía es una tragedia…?
-¡Por supuesto que no! ¡Dejame que termine de contarte…! La madre falleció joven y su hija, mi sobrina;  era criada por una familia que la había adoptado. Ella desapareció hace una semana… ¿Te das cuenta…? ¡Toda una desgracia…!!! Mi hermano está desesperado, no tiene forma de cancelar el viaje y lo enloquece no poder continuar con la búsqueda…
-Bueno, pero eso lo podemos hacer nosotras.
-Sí, pero me comentó algo más… No es la única desaparición, se dan algunos casos también en los pueblos vecinos y todas son chicas de edades similares…, puede ser complicado…
-Sí, es más una situación para Luca que para nosotras ¿y si probamos y lo llamamos…?
-Dejame que lo consulte con mi hermano y lo volvemos a conversar…
La respuesta no se hizo esperar, Agustín quería ir a fondo y rápido, suponía que algo malo pudiera pasarle a Morena.  Claudia convenció a su amiga de que debía ser ella quien intentara establecer el contacto.
Así lo hizo, Luca atendió, aceptó y no hizo ningún comentario a la indicación de Carla de que su amiga Claudia estaba allí, con ella…
Claudia no lograba comprender: ¿porqué en el primer intento su amiga había logrado establecer contacto? ¿porqué Luca aceptó de inmediato, aún sabiendo que ella estaba allí, si hasta ahora la había evitado…?
Vendría en dos días en un vuelo directo a Iguazú, lo irían a buscar y regresarían a Oberá para tener un nuevo encuentro con el Padre Agustín.
Grande fue la sorpresa de Claudia cuando, al encontrarse, Luca la recibiera con un cálido abrazo y le cuestionara el no haberlo llamado…
-Pero sí lo hice, te dejé varios mensajes…
-No recibí ninguno, bueno; luego lo charlamos.
Luca y Agustín se reunieron por horas.  Luego cenaron todos juntos, Claudia se preocupaba en mirar su pecho, sospechaba que los fuertes latidos que sentía podrían percibirse desde el exterior…
Había llegado la hora de descansar, mañana ¿mañana?, sería un nuevo día…

viernes, 12 de octubre de 2012

En el Abismo




Lucía ausente, distante; literalmente tirada sobre el sillón preferido de su nuevo departamento, la mirada fija en un viejo letrero de neón.
Tuvo un novio: Siete años de pareja, “remetida” le llamaban por aquella época.  El verlo, de la mano, con la “otra” fue un terrible shock que jamás superó.
Tuvo una familia: Por lo menos empezó a soñar que podría comenzar a disfrutarla a partir de aquella salida a Mendoza, hasta que al regreso, su padre muere asesinado por delincuentes que equivocan la víctima.
Tuvo un hermano al que le pesa más el error cometido que el hecho de estar en la cárcel.
Le queda el cuerpo de su madre y el hacerse cargo de su mente que lucha por volver a encontrar la referencia que la vuelva a ser ella misma. Alguna amiga que evita, para no dar lástima…
Tuvo un nuevo romance que, sin explicación, de pronto quedó en la nada; sin mediar palabras, suspendido, como inerte en una nube de vacío… 
Eran las tres de la mañana de, ya había perdido la cuenta; días y noches sin poder dormir.  Tenía el envase de los sedantes sin abrir, pensaba, que de tomarlos; debería hacerlo de una sola vez…
Se alimentaba poco y mal, había perdido más de siete kilos de los pocos que pesaba.  No soportaba más aquella ropa manchada y olorosa, pero cada vez que intentaba cambiarla volvía a recostarse en el cómodo sillón que la contenía pensando que podría hacerlo más tarde. Para peor, la aparición de un nuevo período solo lograba agregar  malestar.
El televisor permanecía encendido y aún, sin prestarle atención, registraba la acefalía en la que volvía a caer el país una y otra vez; ya había perdido la cuenta de la sucesión de Presidentes.  Como si ese cambio fuera tan solo un juego de poder…
Al igual que  la llama de una fogata, el destello del cartel volvía a atraparla.  Sentía como  toda la energía era absorbida por su mente que no paraba de repasar una y mil veces lo que le había pasado.  Buscaba, inútilmente, alguna explicación. 
El timbre del teléfono la sobresaltó, lo tenía allí, al alcance de su brazo.  Sólo tenía que estirarlo, quizá fuera él… Pero no, tenía suficientes motivos como para suponer que no la llamaría, y entonces ¿quién lo haría? Y ¿Por qué tendría que atender el llamado…?  Continuaba sonando insistentemente,  especialmente sensible por la falta de descanso levantó el tubo para evitar que la siguiera castigando.  En el acto de descolgar escuchó una voz que pudo identificar de inmediato: era de su amiga Carla
- Claudia, atendé por favor… ¡Claudia…!
Automatizada por su estado zombie atendió:
-Sí Carla, decime…
-Hace mucho que no te veo, preciso saber como estás, no podes desaparecer de esta manera.
-Es…, es que estoy muy ocupada…
-No te creo y ¡no te atrevas a cortarme!, a vos te está pasando algo… Mirá prepará un café que ya salgo para tu departamento
-No, ahora…
Carla le ganó cortando la comunicación antes que Claudia se pudiera negar al encuentro.  No le quedaba más alternativa que levantarse, pensó en ducharse, pero lo haría luego; ahora prepararía el café y vería si podría evitar a su amiga, o en todo caso, disponer de ella lo más rápido posible.  No tenía voluntad de charlar con nadie, se preguntaba porque había atendido la llamada…
Otra vez el timbre destruía su calma.  No le quedaba otro remedio que abrir…
-¡Ah, no loca!!! ¡Mirate como estás….!!!
Fue la espontánea exclamación de la visitante.  Claudia, aturdida, no tuvo respuesta; tampoco tenía voluntad de hablar.  A partir de allí no hubo dialogo, solo un prolongado y sermoneado monologo de Carla que se instaló en el departamento decidida a recuperarla.
Baño, pastillas, sueño reparador de por medio y ahora sí, dialogo.  Una muy prolongada charla, catarsis, llanto; una mano amiga y una propuesta que le permitiría  seguir aferrándose a la vida…
- Tengo que viajar a Misiones, venite conmigo; sabes que no soporto el avión. Haceme compañía, vamos tranqui recorriendo pueblitos…

sábado, 29 de septiembre de 2012

Se viene la saga...

En breve vuelven Claudia y Luca, una vez más se verán envueltos en una situación inesperada.  ¿Se concretará el romance...?

sábado, 4 de agosto de 2012

Agradecimiento

Nos encontramos en las letras y lo volvimos a hacer, casualmente, al finalizar este proyecto.  Desde aquí un enorme abrazo y agradecimiento a todos aquellos que nos apoyaron y nos hicieron llegar sus inquietudes.  Comienza una nueva etapa donde esperamos reencontrarlos nuevamente.

viernes, 3 de agosto de 2012

Epílogo:





14 de Julio, Mendoza, Diario “El Libertador ”.
Agencia DYN
Red de prostitución desbaratada.
 Durante esta madrugada, una comisión policial del Gran Buenos Aires ha apresado a un número no detallado de prostitutas  que se encontrarían relacionadas con el tráfico de estupefacientes.  No se descarta que este tipo de organización opere en forma de célula y que lo haga bajo una misma dirección  en otras actividades tales como juego clandestino, lavado de dinero, con ramificaciones y contactos a nivel político.  Interviene el Juez Bucci quien ha solicitado la participación de especialistas.

Luca leía y releía los recortes periodísticos desparramados sobre la mesa, en especial el que había disparado su intervención.  El Juez le había solicitado que fuera por un personaje que había recibido los beneficios de testigo encubierto conocido vulgarmente como “La turca”.
Solo la abundante lluvia que se veía a través del amplio ventanal de su balcón, lograba distraerlo por momentos mientras terminaba su café y el puro que completaban el ritual de caso cerrado.
Volvía a los recortes y retornaba a repasar el caso: La idea de transformar a “La Turca” en Yamila y aplicar la técnica de esconder un elefante en una manada de ellos…  Sin imaginar como derivaría el caso posteriormente.
Otra distracción involuntaria venía del lado del inconciente que lo impulsaba a buscar la solución a la situación que no había podido resolver.  Lo golpeaba el hecho de no haber conocido a su padre, el de haber descubierto, ya adolescente, que su madre mantenía el hogar como acompañante “Escort”… El de convivir con Gerez y añorar a Claudia…
Sólo el trabajo lo podría absorber lo suficiente como para que el inconciente no lo lastimara, por eso dejó ese recorte y se concentró en otro que daba cuenta de una situación de desaparición de adolescentes en la provincia de Misiones…


viernes, 27 de julio de 2012

El desenlace


   Al llegar, el auto de Hernán se encontraba en el estacionamiento, inmediatamente después hizo el ingreso un móvil policial que trasladaba al comisario Quiroz.  Ferranti descendió del vehículo intempestivamente e irrumpió en la mansión tomando por sorpresa hasta al mismísimo Hernán quien  al verlo comenzó a improvisar una huída rápida.  Ante este intento Luca se ve obligado a retenerlo, lo persigue y lo aferra fuertemente rodeando el cuello con su brazo.
-¿Qué le pasa Ferranti?, preguntaba el recién arribado Quiroz.
-Muchas cosas, comisario.  Para eso lo cité.  Pero ayúdeme con este muchacho y les explico todo.
   Luca tomó un par de esposas que le facilitara Quiroz e inmovilizó a Hernán.  Al escuchar  ruidos, Nidia bajó de su dormitorio asombrando a todos ya que nadie la imaginaba en la casa.  Claudia corrió en pos de su madre, abrazándola y pidiéndole paciencia y tranquilidad. 
Quiroz, impaciente por la situación, pidió a Luca las explicaciones correspondientes.
Luca, imperturbable, inició su relato abstrayéndose de todo cuanto lo rodeaba y continuando con la cadencia y seguridad que parecían haberse potenciado desde el llamado de Yamila:
-Muchas veces la ficción supera a la realidad, no sé si ésta es una de ellas, pero así lo parece. Lástima que en muchos casos, como así también en éste, cueste la vida de personas, varias de ellas inocentes. Y que quien parece culpable no lo sea tanto...
-¿¡Pero tiene que ver con nuestro caso, el de las prosti....?!
-Algo tiene... Pero no me interrumpas, por favor.
-¡ Pero alguien me puede explicar a mí de qué se trata todo esto y por qué Hernán está en esas condiciones, que lo liberen de inmediato ¡ Vociferó  dictatorialmente Nidia!.
-Estimada señora, permítame explicarles, nos va a demandar algo de tiempo.  La libertad de Hernán no depende de mí, por ahora es mejor que su hijo permanezca así.  Quiroz, ¿recuerda aquella red de prostitución que a partir de Mendoza dio la pista sobre otras vinculaciones?
-¿El de la famosa “Turca”?
-¡Exactamente! Y como usted bien sabe también, generalmente, la actividad de la prostitución va asociada a otros “negocios” de los cuales la institución policial, no permanece ajena.  Es más, muchas veces, “es” de algún integrante de la fuerza.  En este caso, comenzamos la investigación a pedido del Juzgado y a medida que nos internamos y avanzamos en ella nos fuimos sorprendiendo con cada descubrimiento. 
-Dr. Ferranti, nos estamos metiendo en situaciones complicadas...
-Sí, pero éste es un caso resuelto y la evidencia se encuentra ya en el Juzgado.  Como le decía, el caso se inició con una situación simple; como era el de las prostitutas y fue derivando a situaciones cada vez más complejas con el transcurso de los acontecimientos.  La prostitución era una pantalla detrás de la cual se escondían los grandes actores de esta historia.  No obstante, les comento que también el ejercicio de la prostitución nos sorprendió porque esta banda había derivado a formas poco usuales e
ingeniosas, tales como realizarla en móviles o de manera ambulatoria con micros que se estacionaban temporalmente en algunos puntos estratégicos durante las noches, rotando las ubicaciones, ya tengo experiencia en este tipo de investigaciones.  Las actividades eran regenteadas por un Comisario, siendo ésta la menos rentable.  Surgieron, para mencionarles algo; nada más: La comercialización y venta de billetes de lotería premiados, el juego clandestino, la venta de droga, el millonario negocio de las horas extras policiales , conocido en el ambiente como POLAD, la utilización de presos para casos ilegales. ¿Hace falta más?
-¿Y para escuchar esto mi hijo tiene que estar en esta situación?
-Desgraciadamente su hijo ha cometido un error que le costará muy caro...
   En ese instante Hernán solo atinó a bajar la cabeza evitando las miradas de su madre y hermana.
-Hernán (continuó relatando Ferranti), había aprendido muy bien del medio  en el que se movía.  Sus negocios iban prosperando aceleradamente,  teniendo en cuenta su edad; había conseguido en tres años lo que a muchos de la fuerza le había costado una vida...  Claro, tanta expansión, en tan poco tiempo, molestó a unos cuantos...    El propio padre se preocupó y le pidió a usted. Comisario Quiroz, que con un par de amenazas, contuviera a Hernán, antes que chocara con otros mafiosos más pesados, y aunque él no lo sabia,  esto fue un secreto a voces entre sus compañeros de la academia.   Lo que Hernán tampoco conocía era que estas presiones fueron digitadas por su propio padre.  Así, actuando intempestiva y aceleradamente como siempre, Hernán decidió que usted debía desaparecer de escena, creyendo  que se terminarían todos sus problemas y logrando que en realidad, sólo comenzaran...  De esta manera, tres de sus inoperantes secuaces cometieron el error de asesinar al Comisario Franchini...
-¡Hernán, esto no puede ser cierto! ¡Por favor, deciles que no es verdad!
El silencio  fue suficiente respuesta…
Claudia había enmudecido, la palabra de Ferranti era toda la evidencia que ella precisaba.
   El comisario lucía sorprendido y preocupado, sospechaba que Ferranti sabía más de lo que decía.  Disimuladamente chequeaba si tenía su 45 lista, por si la precisaba en algún momento...
-Comisario, tiene un detenido a su disposición...
   Quiroz convocó a un agente que se encontraba en el móvil policial;  Hernán comenzó a reaccionar reclamándole a Luca las pruebas que lo incriminaban.  Una vez más, el detective sorprendió a todos llamando a Yamila. Entonces,  le pidió que hiciera evidentes los micrófonos y cámaras ocultos que había en esa habitación. Ella procedió a demostrar lo solicitado ante el asombro de todos ya que nadie había reparado en un micrófono inserto en la base de un cenicero hueco o de una pequeña cámara de televisión del tamaño de un rollo de fotos disimulada en un centro de mesa.  Luca, de esta manera, exponía la forma en que había obtenido información de primera mano. Hernán fue esposado por el agente y trasladado a la comisaría.
   Claudia abrazaba y consolaba a su madre quien había quedado profundamente shockeada por los acontecimientos.  Quiroz se sumó sutilmente al contingente policial que había venido a retirar a Hernán.  Luca
Con un gesto de cierta complicidad le indica a Yamila que se retire ya que luego se dedicaría a trasladar el equipamiento técnico una vez aquietados los ánimos.  Se acercó a Claudia y Nidia para disculparse por la situación... Nidia no quiso escuchar nada más, se sentía superada por lo ocurrido y volvió a su habitación.  Claudia, en cambio esperaba explicaciones más detalladas.  Luca, se anticipó pidiéndole que lo visitara al día siguiente pero ella se negó.  Le habían afectado tantas situaciones de las que no había participado.  Más allá de su relación afectiva, se consideraba partícipe investigadora del caso, sintiéndose defraudada porque Luca le había ocultado toda esa información.  Inmediatamente le exigió las explicaciones del caso.  Ferranti con una actitud casi paternal, cariñosamente le expresó:
-Claudia, si te hubiera participado, tu propia vida podría haber peligrado y nunca hubiéramos llegado a la resolución definitiva.  Sólo habríamos incrementado el grado de dificultades.
   Ella entendió pero todavía continuaba molesta.  Aún tenía muchas preguntas sin respuestas, sin embargo esta vez Ferranti se anticipó:
-Señorita Claudia...
   Ese tono resonó en la habitación y en la mente de Claudia.  Le era conocido... Pero no era el de Luca... ¿dónde lo había escuchado?
Entonces, nuevamente:
-Su rosal rojo de rosauer ha producido el mejor carmesí...
Y ya no hizo falta continuar:
¡Zacarías...! ¡Desgraciado, jamás lo hubiera imaginado...!
-Claudia, como parte del proceso de aprendizaje, para mi mejor alumna; recapacitemos juntos sobre algunas pistas:
-Los recibimientos afectuosos de Fiera.
-El conocimiento detallado de tu casa.
-Las charlas con Yamila
-¿El personaje de la rosa en Mendoza, a quien tu madre estuvo a punto de descubrir, no te resultó familiar a vos también?
Lo que resta nos lo proporcionó la tecnología.  Fueron horas de grabación, de revisar cintas, de escuchar diálogos y observar actitudes.  Te puedo asegurar que enterarme que tu hermano mandó matar por error a su propio padre no me resultó nada agradable.  No supe cómo afrontarías esa situación.  Tampoco tenía la seguridad de estar actuando en forma totalmente objetiva.
-Mi inexperiencia  no me permitió ver estas situaciones. Con respecto a lo demás, ya sabés que no estoy mucho en casa y además, estaba tan preocupada por lo de papá...
-Nueva enseñanza... No hay que preocuparse, hay que “ocuparse”...
-Bueno, reconocé que el caso me involucraba afectivamente...
-Por eso podrías disculparme por haberte mantenido un poco alejada de la información...

viernes, 20 de julio de 2012

Cerrando el círculo:


  Gerez, su ayudante de cátedra y colaborador de siempre, le aportó la información que le había solicitado.  Ferranti no podía dejar de sorprenderse con los resultados: los cruces de las comunicaciones telefónicas, las publicaciones periodísticas. Especialmente una ,que recortó y guardo para el momento adecuado; continuaban afirmando su principal hipótesis.  Había llegado la hora de ir a fondo, era necesario contactar a Quiroz y a Hernán.
   Comenzó por el Comisario, no fue fácil obtener la reunión, tuvo que  amenazarlo solapadamente para poder acceder a un nuevo encuentro.  Prefirieron un lugar público: acordaron verse en café Brown.
  Al inicio, Quiroz se mostraba distante y tenía evidentes intenciones de mantenerse a la defensiva, suponía que en la última oportunidad se podría “haber ido de boca”.  De todas formas no era ningún tonto y también había hecho su trabajo para averiguar los puntos sensibles de su adversario.    Tenía un dato, que no pudo confirmar, por eso lo reservaría como último recurso. Si esto fuera verdadero sabía que  la sola mención de un apellido lograría inmovilizar a Ferranti.
   Luca manejó sutil y hábilmente los tiempos.  Como un director dirige a su orquesta, fue deslizándose suavemente desde un “Pianissimo” hacía un “Mezzopiano”, luego aceleraba hasta un “Forte”, iba a fondo y ejecutaba un toque “Fortíssimo” y retomaba nuevamente la calma.  Quiroz estaba habituado a los interrogatorios más duros y violentos, la diferencia consistía en que siempre era él  quien los conducía;  ahora los roles estaban invertidos.
    El instante más tenso se produjo cuando Ferranti refirió tener un informante quien le habría suministrado datos sobre actividades de prostitución regenteadas por el propio Comisario. En otro momento la reacción inmediata de Quiroz hubiera sido, por lo menos, la de abandonar el lugar haciéndose el ofendido.  Sabía que esa estrategia no funcionaría esta vez. Guardaba, celosamente, el dato que podría herir de muerte al interrogador pero no podía utilizarlo hasta tener la confirmación.  Decidió desviar la atención hacia otro tema,  fue entonces cuando intentó sembrar la duda sugiriéndole a Ferranti que, así como lo había investigado a él, hiciera lo propio con Hernán; que al igual que su padre también tenía cosas ocultas y motivos suficientes para esconderse.  Cerró su posición recordándole que el asesinato se había producido con su auto y no con el de Carlos, con lo cual él podría haber sido una posible víctima y no victimario.  Esto no era nada nuevo para Luca que ya  consideraba seriamente la posibilidad de que el crimen hubiera sido producto de un error. Lo que sí comenzaba a tener validez era la aparición de Hernán como conexión común de todos los hechos. 
   Después del segundo café y dos horas de duelo verbal se despidieron tan desafiantemente como la ocasión se los permitió, cada uno continuaría desarrollando su estrategia a su modo y con sus habilidades,.
   Ahora que había jugado la carta del informante debería continuar manteniendo a Yamila alejada y le parecía que lo ideal para ella sería quedarse unos días más en lo de Claudia.  La llamó y le pidió que permaneciera allí durante otro período, también le solicitó que lo tuviera al tanto  de cualquier aparición o contacto de Hernán. Ella se alegró de permanecer en la casa y se sintió útil colaborando en el caso.
    Al escuchar el nombre del interlocutor en boca de Yamila, Claudia  le pidió que le pasara el teléfono.  Al iniciar la  conversación con Luca  no pudo evitar expresarle sus deseos de verlo y su preocupación por la prolongada ausencia de Hernán. Acordaron encontrarse, por la noche, en el departamento; allí charlarían  sobre el avance de las investigaciones. 
La recepción la decepcionó. Desconcertada, comenzó expresando la preocupación por su hermano, Luca  lamentó no tener información sobre su paradero.  Al rato una llamada telefónica interrumpió la aproximación que había comenzado a intentar, era Yamila; había visto entrar a Hernán quien apurado estaba preparando alguna de sus pertenencias.  Había que actuar con rapidez.  Antes de cortar Luca le recomendó que por ningún motivo saliera de su habitación y, luego, le pidió a Claudia que lo llevara rápidamente hasta su domicilio.  La joven preguntó que sucedía, ante la falta de respuesta se limitó a cumplir con lo pedido. En el trayecto Ferranti  se comunicó con Quiroz y le pidió que se dirigiera urgentemente a la casa de los Franchini.  Claudia no entendía nada pero optó por no preguntar.  Lo que notaba era un cambio en la actitud de su acompañante, lucía firmemente resuelto en sus decisiones.  Parecía tener perfectamente claro su objetivo y los pasos a seguir para lograrlo… 

domingo, 15 de julio de 2012

Los primeros resultados de la investigación

Luca ocultó el hecho de que Hernán no estaba en su casa.  Por las dudas, llamó a Claudia quien lo suponía en la academia, ya que desde su ingreso no había tenido noticias de él. Igualmente, trataría de ubicarlo.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Claudia o Hernán podrían estar ocultando información? ¿Habría pasado algo con Hernán? ¿Sería una nueva víctima?

  Había disparado una investigación a través de sus contactos habituales. Comenzaba a rendir sus frutos. Alguien le había informado que la persona de asuntos internos que aparecía en la agenda, era un oficial que estaba investigando el Polad.  Esta sigla significaba Policía Adicional y era el  sistema mediante el cual la policía prestaba seguridad en estadios, recitales, espectáculos públicos…  Las comisarías recaudaban directamente lo obtenido por la prestación de estos servicios.  La línea de la investigación, había detectado el manejo que cada comisario realizaba.  Éste consistía en facturar más hombres que los que realmente efectuaban el trabajo.  Se había hecho un control consistente en sumar las horas de prestación de servicios de cada agente y en muchos casos, los resultados de dicha suma, muchas veces llegaba al doble o más, del total de horas mensuales. La estadística confeccionada había dado a la Comisaría de Franchini el primer puesto y a la de Quiroz, el segundo en el orden de sobrefacturación de servicios.
  
   Otro de los pasos concretado había sido la entrevista obtenida con el asesor financiero.  Luca había logrado conseguir la información presentándose como amigo y socio en algunos negocios del Comisario de Monte Grande.  Se había ganado la confianza de su interlocutor al describir con detalle la casa de Carlos y a su familia.  También sugirió hábilmente haber colaborado en mantener en secreto su relación con Amanda.  Fue así como obtuvo del profesional algunos aportes en relación a alternativas de inversión e ideas para “blanquear” dinero.  Le sugería tomar como ejemplo a Carlos.  Entre otras, mencionó “donaciones” a parroquias, compra de billetes de lotería premiados...

   Luca supo en ese momento que estaba cerca del fin.  Ahora, su investigación se desencadenaría velozmente hacía la resolución.  Así se lo indicaba su experiencia.  Le faltaba recrear las actividades que posiblemente realizara Carlos.  Procuraría comprar un billete premiado, ubicar a Hernán y  presionar a Quiroz (ahora contaba con información que le permitiría hacerlo con algunas posibilidades de éxito).
   Obviamente, no logró nada por vía telefónica.  Por suerte, la mención de Carlos le había permitido al menos conseguir un encuentro personal con Juan Amado.  Esa misma tarde se encontraron en el Café Las Delicias.  No resultó tan dificultoso establecer la línea de comercialización de los billetes.  La operatoria era muy simple.  Amado brindaba información y contactaba a los interesados con el encargado de los archivos. Sólo éste tenía acceso a los billetes. Guardaba los premiados y cada tanto, rescataba alguno que otro para la venta.  Ahora Luca sabía con detalle cómo se blanqueaba el dinero obtenido a través de las sobrefacturaciones del Polad y de otros posibles ingresos provenientes de actividades paralelas.

   Tal como estaba previsto, por la tarde, Yamila se acercó hasta lo de Luca respondiendo a su convocatoria. Ella, cumpliendo con el pedido de Luca, había estado atenta a los movimientos de la casa. La charla se prolongó. Él le preguntó qué había averiguado acerca de Carlos o las actividades que realizaba.  Yamila no sabía mucho, pero sí pudo deducir la desigualdad entre el nivel de vida de la familia y el promedio de ingresos de su actividad. Habló de una familia casi normal, con buenas relaciones entre sus miembros.  Destacó los horarios en los que se manejaba Carlos que siempre excedían los de su trabajo.  Por su experiencia, dedujo que las demoras se originaban en alguna relación extramatrimonial, en negocios turbios, o en ambas cosas.  El otro que seguía sus pasos era Hernán.  Lo más extraño era que se movilizaba con demasiada libertad, sobre todo en horarios de clases.  Solía pasar fugazmente por la casa, generalmente para hacer llamadas telefónicas y picar algo.  Esto podía darse dos o tres veces en el mismo día.  Yamila suponía que contaba con ciertas facilidades con que contaba en la escuela, dada la posición de su padre dentro de la Fuerza. Luca puso especial dedicación en obtener más datos sobre la comisaría de Quiroz.  No sabía exactamente por qué pero su instinto le indicaba que por allí pasaba un hilo conductor hacia la resolución del caso.   La sola mención del tema despertó la preocupación de Yamila quien recordó haber visto a distancia al Comisario y sentir a partir de allí, la necesidad de tomar algún recaudo.  Hábilmente el investigador aprovechó esta circunstancia para pedirle a su interlocutora que justificara esa necesidad, (con la información que él disponía hasta el momento no podría hacer demasiado).   Allí, Yamila se quebró y en medio de un llanto relató lo ocurrido con quien llegara a ser su mejor amiga: “La Turca”, y comentó que en el ambiente se señalaba como mayor sospechoso al Comisario Quiroz.  (En realidad nadie tenía dudas de esto ya que todos sabían de las actividades mafiosas del mismo).  Luca se sintió más que conforme con esta información,  no porque permitiera resolver nada, sino porque le había dado un elemento importantísimo para presionar al Comisario cuando lo entrevistase. Luego de tranquilizarla, le agradeció los aportes, prometió sacarla de todo eso y terminar de resolver el caso de su mejor amiga, tal como ella le había pedido. Además, le indicó volver a la casa para preparar sus pertenencias e instalarse en su departamento hasta que pudiera reubicarla.

viernes, 6 de julio de 2012

Las claves de la investigación:

  
    Luca  a pedido de Claudia, se hizo depositario de la agenda encontrada en la caja de seguridad. 
Inició el trabajo sobre ella con la meticulosidad que lo caracterizaba, cruzó números, realizó llamados, su tarea se asemejaba a la de un estratega.  Había rescatado la siguiente información sobre la que continuaría profundizando la investigación:

Amado, Juan: Empleado de Lotería Nacional de Beneficencia y Casinos que se desempeñaba en el área de recepción  y canje de billetes premiados.
Pérez, Jorge: Croupier del Casino de Mendoza.
Toledo, Alberto: Asuntos Internos, Policía de la Provincia de Buenos Aires.  Se encontraba trabajando en el sistema “POLAD” que administraba la liquidación de los ingresos del personal que realizaba horas adicionales.
Amanda Crisel: Kinesióloga
Córdoba, Alberto: Empleado de la finca “El Mendocino”
Rial, Diego: Personal Trainer.
Suárez, Oscar: Asesor Financiero. 
Orjales, Ramiro: Secretario de Uttherson.
Uttherson, John: Abogado
Ruiz, Daniela: Gerente Bco. Mesa.

Con los  datos  grabados en su mente comenzó a procurar las vinculaciones que pudiera establecer mediante entrevistas con algunos involucrados.  Decidió comenzar con el Comisario de la seccional de donde había partido Ferranti el día del asesinato.  Se presentaría como el investigador contratado por la familia.



La versión del Comisario:

-Tome asiento por favor, señor ¿me dijo...?
-Ferranti, Luca Ferranti, investigador privado.
-¿La primera vez por esta Comisaría?
-Sí.  Tengo mis oficinas en el centro y vengo muy poco a la provincia.
-Bien, usted dirá...
-La familia Franchini me contrató para investigar lo ocurrido al Comisario, como sé que el caso está bajo su jurisdicción, me pareció que tenía que empezar por aquí.
-Usted sabe perfectamente que hay secreto de sumario...
-Lo conozco, pero también pensé que nos podríamos ayudar mutuamente, además; siendo un allegado de la familia estimo que también tendrá interés en colaborar con ellos.
-¡Por supuesto que tengo interés! Veamos en que podemos avanzar…
-¿Tiene la información de la autopsia?
-Sí, no es mucha. Sabemos que emplearon proyectiles de punta hueca.  Cinco dieron en el cuerpo del comisario.  Uno de ellos fue mortal, orificio de entrada y salida a la altura del parietal.  En el auto impactaron otros veinte.  Vinieron a destrozar al tipo.  De testigos ocasionales pudimos obtener muy poco; es una zona muy poco transitada, no hay descripciones.
-¿Se podrá ver el vehículo?
-Está en depósito judicial.  Cuando lo liberen, le aviso.  Lo voy a trasladar a mi casa hasta que lo pueda reparar.
-¿Cómo? ¿El auto es suyo?
-Sí, ¿no lo sabía?  Franchini cerró su móvil con las llaves adentro.  Le presté el mío para que fuera una corrida a buscar el otro juego.
-¡Que fatalidad! ¿Se planteó la hipótesis de que la víctima pudiera haber sido usted?
-Sí, créame que todavía me lo sigo planteando.  ¿Y usted que me puede aportar?
-Hasta ahora no tengo mucho.  Una lista de teléfonos con gente que cualquiera podría tener en su agenda: Gerente de Banco, Personal Trainer, una Kinesióloga...una tal Amanda.
-¡Ah, sí Amanda! ¡La última conquista de Ferranti!

Mientras transcurría la conversación, Luca continuaba comprobando lo acertado de su elección.  Esta entrevista le estaba arrojando mucha más información de la que suponía obtener.  Intentó responder rápidamente para no bajar la dinámica de un diálogo tan jugoso:

-Probablemente… Dejó una herencia cuantiosa.  ¿Cuánto es el ingreso de la función hoy en día?
-Alrededor de $1.600
-Esa cantidad no se condice con el nivel de vida y los bienes…
-Pero mire que la mujer sacó la grande un par de veces. Ahí debe haber plata de ella… (Respondió rápidamente el Comisario). 
Un primer pensamiento hizo que Luca desestimara el comentario: “Seguramente lo está cubriendo…”  Luego recordó la información del empleado de Lotería y Casinos y concluyó en que éste era un dato muy importante.
-¿Hay algún caso en el que Franchini estuviera trabajando que pudiera dar la pista de un posible móvil?
-No tenemos conocimiento, salvo el intento de robo que repelió hiriendo a uno.  Yo lo descartaría, eran unos rateritos.  No se tomarían tanto trabajo.
-Entonces ¿no hay móvil a la vista?
-Evidentemente, no.  Pero con la información que me acaba de aportar, por las cifras que me da a entender, mucha gente podría haber estado interesada en ello...
-Sí, es cierto

   La entrevista no agregó mucho más, pero, a  medida que avanzaban los días y la conversación se reproducía en la mente de Luca cada palabra cobraba una nueva connotación.  Evidentemente se hacia imprescindible hablar con Nidia.


La versión de la esposa:

Luca se las ingenió para transformar una visita a Claudia en un interrogatorio encubierto hacia su madre.  Compartieron café con masas en el living.  El diálogo iba y venía hacia la joven y derivaba, tangencialmente al principio, hacia Nidia.  Con los tiempos hábilmente manejados por el interrogador, la conversación fue centrándose en ella. 
A medida que avanzaba la charla, Luca iba registrando datos y respuestas que precisaba para avanzar y llegado el momento adecuado, decidió ir a fondo:
-Bueno, por lo menos tiene que reconocer su fortuna en el juego: ganó dos veces la lotería…
-¡Ah, no! Esos fueron dos favores que les hicimos a compañeros de mi esposo que no podían ir a cobrar por sus ocupaciones. Yo simplemente les hice el trámite, total el billete premiado se paga al portador…
A Luca no le hizo falta ningún otro dato: indudablemente el comisario utilizaba al empleado de loterías para averiguar en qué agencia se habían vendido los billetes premiados; luego ofrecería comprarlos, a veces pagando un pequeño plus, otras a cambio de favores y/o supuesta protección.  De esta forma él lograría blanquear dinero proveniente de actividades ilícitas.


La versión de Claudia:

    Claudia liberó a su madre apenas notó que Luca ya estaba satisfecho con los resultados obtenidos.  A solas y nuevo café mediante:
-Claudia, ¿cómo va todo con Yamila?
-Por ahora nada nuevo, en realidad no tuvimos tiempo para retomar la charla.
-¿Vos avanzaste con la investigación?
-Estuve hablando con el comisario pero como hay secreto de sumario no me pudo aportar mucho.  ¿A vos se te ocurre algo más, alguna otra línea posible de investigación?
-No se me ocurre nada. Lo más obvio para mí, insisto, es la relación con el intento de robo.
-Mirá, Claudia.  Muchas veces lo más obvio no es lo más evidente.  Pero en este tipo de casos, la experiencia me indica que hay que empezar por reconstruir el cuadro de actividades y relaciones de la víctima. Sé que pueden ser ingratas o conflictivas, a veces, pero es sumamente necesario hacerlo.
-Bueno, ¿y qué pasos hay que seguir?
-Podríamos realizar un sociograma y determinar una lista de posibles sospechosos o relaciones sobre las cuales trabajar.
-De acuerdo, empecemos.

    El trabajo se prolongó durante horas. Al tiempo decidieron hacer un alto para tomar otro café.  Claudia se ofreció a prepararlo personalmente, mientras tanto Yamila se acercó para retirar las tazas de las rondas anteriores.   Con el último pocillo de  esa noche, la charla se centró en las relaciones familiares.  Así Luca pudo saber que ésta era una familia muy reducida. Claudia no tenía relación con otras personas que no fueran su entorno directo con la excepción de un tío, que vivía en Esquel, dedicado al turismo.  Surgió que Carlos y Nidia mantuvieron una vinculación normal, con los típicos vaivenes que pueden afectar a cualquier pareja.  Con respecto a Hernán, destacó la admiración que sentía hacia su padre.  Insistió y resaltó que Hernán era muy obsecuente, al punto de justificar hasta los actos equivocados de su progenitor.  Recordó situaciones tales como respaldar el empleo de la violencia en casos no tan extremos o justificar la realización de actividades ilegales. Compartían el principio de que el fin justificaba los medios si el objetivo era atendible, como por ejemplo, el bienestar familiar.
   Ya de madrugada, el cansancio los había abatido y Ferranti decidió retirarse. Se despidieron, no como Claudia hubiera deseado, prometiéndose reencontrarse en las próximas horas.
   Por lo que tenía hasta ahora, era evidente que debería avanzar sobre cuatro líneas: Quién era o qué relación existía con el dato del empleado de lotería y casinos, el asesor financiero, la kinesióloga (evidentemente confirmada amante de Carlos) y Hernán.  Decidió finalmente empezar por lo que tenía más a mano: Hernán.  Al día siguiente se comunicaría con el Director de la Escuela para solicitarle una visita y dialogar allí mismo con él.
   El intento fue en vano.  El Director suponía que Hernán estaba en su domicilio, ya que éste le había solicitado extender la licencia por el fallecimiento de su padre… 

viernes, 29 de junio de 2012

La herencia

   Había llegado el momento de ir hasta el estudio Jurídico.  Utterson había sido el abogado de la familia por años.  Era casi parte de ella.  Despojado de las formalidades que lo caracterizaban, se relacionaba con los chicos como un padrino acortando las distancias que quería tomar entre la formalidad característica de su actividad y todos los condicionamientos que le imponían sus antepasados londinenses de los cuales había escapado al llegar a Buenos Aires.
   Los recibió familiarmente y les comunicó la situación testamentaria:
       - Nidia, por supuesto, a vos te deja la propiedad de Monte Grande y el auto.  A Hernán, los viñedos de la zona de Luján de Cuyo y una finca en San Rafael.  A Claudia, el contenido de la caja de seguridad del Banco –aquí te entrego las llaves y el número- y un departamento en Palermo en las esquinas de Canning y Santa Fe.

   Claudia y Nidia habían quedado perplejas.  Desconocían la existencia de tantas propiedades.  Suponían conocer todo de Carlos, pero  era evidente que su muerte les traía no sólo dolor, sino también varias sorpresas.  En el camino de regreso, Nidia comentó conocer la existencia de alguna propiedad.  Si bien no la había conocido en forma personal, estimaba que no tendría un gran valor.  Al mediodía, de regreso, Hernán se despidió de la familia ya que debía volver a la academia. Nidia y Estela comenzaron a planificar su descanso que se iniciaría esa misma noche.  Claudia no pudo contener su ansiedad por conocer lo que había en la caja de seguridad.  Antes de partir hacia el Banco, citó a Luca para que la acompañe.  Recordaba haber estado en esa sucursal gestionando, según su padre, la apertura de una Caja de Ahorros a nombre de ambos.  Indudablemente, se trataba de una caja de ahorros y algo más, sino se enteraría en el momento de querer operar la caja de seguridad...
   Luca la estaba esperando.  Se anunciaron, le pidieron que firmara, compararon las rúbricas con el registro y... el encargado los acompañó hasta la caja. Claudia, muy hábilmente, simuló trastabillar, para evitar que se note su desconocimiento sobre la ubicación de la misma. Entonces, el muchacho se adelantó e ingresó su llave; Claudia la que le correspondía y finalmente ella y Luca quedaron solos, ante una realidad desconocida.  Abrieron la caja y la sorpresa superó su capacidad de asombro. Ante sus miradas aparecía una cantidad enorme de monedas de oro.  (Krugerrands, acotaría Luca, que las conocía), algunas joyas familiares, resúmenes de cuenta bancarias a su nombre por cifras más que importantes y una agenda.
   De ahí salieron desconcertados.  Indudablemente, la más sorprendida era Claudia.  Su acompañante la invitó a tomar algo en su departamento.  Ella se dejó llevar, infería cómo podría continuar este encuentro.  En realidad, la intención original de Luca era ayudarla a superar ese momento.  Él sabía cómo manejar estas situaciones; ella, no tanto.  Le hablaba pausadamente, casi le susurraba.  Mientras ella se tranquilizaba y participaba en el juego de seducción, Luca ambientaba la escena con una tenue música de fondo.  Luego, todo transcurrió vertiginosa e intempestivamente.  Abrazos y caricias, besos prolongados y caricias, una camisa menos y más caricias. De pronto, se encontraron envueltos en un mar de fuego recorriendo las alfombras del departamento. El juego se prolongó por horas...
  Amaneció.  Con el desayuno, Luca  transmitió a Claudia algunos de sus avances en la investigación del caso de las prostitutas.  Le comentó que, a regañadientes, había obtenido datos de un hombre que aparecía como jefe de una supuesta organización de prostitución.  También señaló la importancia que estaba percibiendo, tanto en relación a este personaje como a su organización; que suponía con varias ramificaciones y conectada a los más altos niveles de la policía y por qué no, de la actividad política.  Claudia asoció rápidamente la aparición de la figura masculina con el hombre al que hiciera referencia Yamila, y se lo comentó.  Él supuso que la investigación podría llegar a excederlo.  Seguramente, le demandaría mucho más tiempo del que había estimado.

viernes, 22 de junio de 2012

En busca de Luca



Mastica, en silencio, la bronca de haber respondido entusiasmada a la llamada de Luca, de haber acudido a lo que para ella podría ser una cita y encontrarse con un interrogatorio cruel, como si fuera una imputada más.  Claudia regresa entristecida, con ganas de patear y romper todo lo que encuentre a su alcance…
Llueve una vez más.  Otra vez el  desconcierto surge del nuevo traspié del país, la crisis se profundiza hasta el punto de causar victimas inocentes.
Observa a través de la ventana. Medita, repasa su fracaso sentimental  y continúa sin comprender como su pareja de tres años puede haberla traicionado como lo ha hecho.  La muerte de su padre, el acercamiento a Luca que no pasa de allí… Surge una gota, es la angustia transformada en lluvia que ahora recorre su rostro.  A su lado Fiera la acompaña silenciosamente, tal como ella lo precisa en este momento, acaricia su suave cabello rojizo.  Desea estar contenida entre los brazos de ese amor que ya comienza a percibir como imposible.  Se cuestiona y se  pregunta que sentirá Ferranti por ella o si será que tiene otra pareja; todas son incógnitas que no puede resolver.
Piensa y piensa y no encuentra respuestas, su angustia se profundiza, decide llamar por teléfono a su mejor amiga: Carla.  Le transmite sus dudas, sus sentimientos le pide ayuda, una simple orientación.  Carla le aconseja tomar la iniciativa, actuar con decisión.  ¿Te interesa Ferranti? Entonces llamalo, hablale, proponele hablar, compartir…
Claudia duda, toma coraje, respira profundo marca el número, su corazón se acelera:
-“Usted se ha comunicado…”
Al borde del llanto nuevamente, respira profundo, y deja su mensaje:
-Soy Claudia, Luca, quería conversar contigo, llamame cuando puedas…
Se recuesta sobre el sillón con el inalámbrico a su lado, enciende el televisor, espera. El cansancio la vence, se queda profundamente dormida. 

viernes, 15 de junio de 2012

El error

   La charla fue interrumpida por un llamado al celular de Hernán.  Más nervioso aún, se alejaba procurando resguardar la conversación.
       -¿Y encima me llamás? ¿Qué plata, infeliz...? ¿Dónde los conseguiste? ¡Arreglate vos! ¡Yo no te pienso pagar...! ¡No, el arreglo era otro! Te saqué para que me hicieras unos trabajitos y mirá cómo me pagás. ¿Encima querés la guita? ¿!No ven televisión, manga de inútiles!?...  Mirá, Polaco: prendé la tele, enterate de la que se mandaron y desaparecé de mi vida porque si te vuelvo a cruzar, sos boleta. ¡Vos no sabes con quién te metiste!

   Mientras Hernán hablaba, Claudia ayudaba a Estela a levantar la mesa.  Igualmente logró captar algo de esa conversación.  Le llamó profundamente la atención el tono violento que empleaba su hermano para dirigirse a su interlocutor.  Además, había enfurecido y eso no era habitual en él.
   A media tarde, Nidia recorría pausadamente los corredores de la casa convocando a Yamila.  Ante la falta de respuesta, el llamado de Nidia subía de tono.  Claudia, que la había escuchado, le sugirió que la buscara en el jardín. Entonces, su madre le pidió que le hiciera un favor: llevar a Yamila al vivero, a comprar los plantines de alegrías del hogar que tanto le gustaban para que Zacarías termine su trabajo.
   Al regresar, Yamila se dirigió a su habitación y Claudia, a la suya para terminar el práctico de Sociología con la firme intención de impactar y lograr un pronto reencuentro con Luca.
   A la noche, Estela le llevó la cena a Nidia a su dormitorio.  Hernán no había regresado de la academia adonde había ido para ultimar los detalles de su regreso.  Claudia había logrado finalizar el práctico y aprovechó esta situación para lograr un nuevo acercamiento con su protegida.  La encontró en la sala de lectura del primer piso donde aprovechó para reestablecer la comunicación:
      - Yamila, te estaba buscando.  Tengo tu documentación.  Ahora sos la señora Yamila Goitía.  Mirá, este Ferranti es un genio y te hizo  el pasaporte, también.
      - ¡Ojalá lo pueda usar!
      - Sí, seguramente no pasará mucho tiempo. Luca resolverá el caso rápidamente y podrás iniciar una nueva vida.  ¿O pensás volver a lo tuyo?
      - No,  del pasado mejor no hablemos.
      - Bien, hablemos del presente. 
      - Bueno, contame cómo va lo tuyo con Ferranti.
      - Lo mío, empieza a ser lo mío con Luca.
      - Ah, la cosa empieza a tomar color…
      - Sí. ¿Y lo tuyo con Zacarías cómo anda?
      - ¿Cómo querés que ande si él viene cada tanto? Además,  ya tiene su familia...
      - Quizá vos ahora puedas pensar en hacer una familia.
      - Sí, aunque primero quisiera recuperar la mía. Hace años que no veo a mis padres ni a mis hermanos...
      - Yo me refería a formar una pareja.
      - No sé. Me da cierto temor.  Mis relaciones no implicaban ningún compromiso. Además, me tocó muy de cerca lo de La Turca, y todo por un tipo...
      - ¿Por qué, se enamoró?
      - ¡No, cuestiones laborales!
      - ¿Tuvo algún problema con algún cliente?
      - Mirá que sos curiosa, ¿eh? Ese Ferranti te va a sacar buena, al final.  No, mirá.  La Turca ya no trabajaba.  Un día apareció un tipo que se hizo cargo de todo, al poco tiempo no supimos nada más de ella.  Se rumoreó lo peor...
      - ¿Y qué explicaciones dio? ¿Ustedes preguntaron?
      - Ahí nadie pregunta nada.  Una trabaja, cobra y es ciega, sorda y muda...
      - ¿O sea que ese tipo pasó a ser tu jefe?
      - Supongo.  Aunque de cafishio, mandó a otro.  Pero no puedo contarte más.  ¡Mirá que toda esta información te va a costar muy caro...!
      - Está bien… ¿Qué estabas leyendo?
      - El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde. Estaba en la biblioteca. ¿Lo leíste?
      - No, ¿por?
      - Deberías...
Claudia no lograba comprender.  Jamás hubiera imaginado que Yamila pudiera darle recomendaciones literarias.
  Se dirigió a su habitación a ultimar los detalles del encuentro con Luca cuando sonó el teléfono:
      - ¿Hola, Claudia?
      - ¡Hola Luca! Justo estaba preparando toda la información para mañana.
      - Bueno, pero no te hablo por eso.
      - ¿Pasó algo?
      - ¿Qué tenés que hacer ahora?

  La pregunta, si bien deseada y esperada, no dejó de sorprender a Claudia quien, nerviosa, no sabía qué responder:
      - ¿Hola? Claudia, ¿estás allí?
      - Sí, perdón. Nada.  No tengo que hacer nada.
      - Estoy en Kansas, acá en San Isidro. Te espero. 
      - En media hora estoy allá.

viernes, 8 de junio de 2012

Primer informe



   Claudia le comentó el diálogo que había sostenido con la mujer, haciendo hincapié en la figura de “la Turca” y en que, por el momento, no aparecía ningún hombre ligado a la organización. Sugirió, a modo personal, que Yamila tenía mucho para decir y mucho para ocultar. Ferranti valoró las noticias que le había llevado la joven.
     -Bueno, realmente estás haciendo muy bien tu trabajo. Me comprometo a tenerte al tanto de las novedades que se puedan producir para que compartamos el caso. No te va a venir mal despejarte un poco después de lo sucedido con tu padre.
Claudia percibió el cambio e inmediatamente se acopló al tuteo, considerándolo otra forma agradable de acercamiento…
    -Sí, con respecto a eso, yo quería pedirte algo.
    -Lo que precises…
-Bueno,  ¿te encargarías de averiguar qué fue lo que pasó? La verdad es que no creo mucho en la Policía, en casa de herrero...
-Sí, ya sé, te conozco. No hay problema. Pero, ¿tenés algo que me puedas contar para empezar con la investigación, algún dato, indicio…?
-Creo que el asesinato de papá se relaciona con un intento de robo que tuvo antes de irnos de vacaciones. Él sacó corriendo a los delincuentes e hirió a uno de ellos.  Para mí fue una “vendetta”.
-A veces no todo es tan simple.  Este caso nos puede llevar un tiempo…
-No importa, sólo me interesa que tomes parte en el asunto y por los gastos no te hagas problemas.
-Sí, despreocupate. Lo podemos considerar como una contraprestación.  No te olvides que vos estás colaborando conmigo. Si llegara a necesitar algo te llamo.  Quedate tranquila.
-¿Y cómo nos organizamos? ¿Cuál es el plan de acción?
-Así me gusta, muchachita.  ¿Hablaste con tu madre y tu hermano? ¿Están al tanto de todo esto?
-No, los veo muy afectados. Con Hernán estamos considerando mandarla a descansar algunos días… 

   Se despidieron sin palabras.  Él se sentía cada vez más cómodo, ella no había podido superar el intempestivo ataque de celos que le causara el encuentro de aquella mujer saliendo del departamento.  Intuyendo lo que pasaba. Luca aclaró:
-Tal como te prometí, tengo algo para contarte: La mujer que acaba de salir era una compañera de Yamila.  También me habló de una mujer a la que conocían como “la Turca” que al principio estaba a cargo de la organización pero al crecer, la desplazaron y más tarde; nadie sabe bien por qué, la eliminaron.

   Claudia sintió un enorme alivio y logró mirar a Ferranti con la calidez creciente con la que lo venía haciendo. Éste demostraba asombro por el entusiasmo de su discípula. Había tomado debida nota de todo lo que le resultaba llamativo, tanto de las conversaciones sostenidas como de las actitudes y comportamientos de Yamila. Sospechaba, porque la experiencia le había concedido esa habilidad, que Claudia sabía algo más de lo que estaba relatando.  Esto le gustaba porque, además, le permitía reconocer que no se había equivocado en la elección.

-Claudia, tengo la documentación de Yamila. ¿Se la entregarías, por favor?
-Si Profe, cómo no.
-¿Cuándo pensás retomar las clases? Me parece que hay algún compañero que te está echando de menos.  ¿No es así?
-Puede ser, pero puede seguir echándome de menos, por lo que a mí respecta.  Tengo personas más importantes en mi vida en las que pensar ahora.  No se preocupe, en la próxima semana retomo las clases y le entrego el práctico.
-No te preocupes por el práctico, si no podes llevármelo a clases, nos encontramos y me lo das.

   Se despidieron con un beso en la mejilla.  Hubo pensamientos y deseos en común, los encuentros comenzaban a ser cada vez más gratificantes…
   Ya en la casa, Nidia continuaba durmiendo. Hernán y Claudia decidieron, no molestarla.  Almorzaron mientras intercambiaban opiniones sobre las vacaciones de su madre.  Hernán se mostraba un tanto disperso e inquieto.  Claudia no dejaba de observarlo y de llamarle la atención para decidir qué hacer. En uno de esos intentos, Hernán comentó que había pasado por el estudio jurídico donde había concretado una cita para el día siguiente con Utterson, el abogado de la familia.  Deberían ir los tres.  Luego alentarían el paseo de Nidia y Estela. Las dejarían elegir destino. Claudia coincidió con su hermano.