martes, 19 de marzo de 2013
jueves, 13 de diciembre de 2012
Tiempo Después
Varado en el aeropuerto de San
Pablo, Luca rogaba por un mejoramiento climático que le permitiera abordar el
vuelo y, de esta manera, poder llegar a tiempo para acompañar a Valentino a su
primer día de clases.
Llamó a Claudia inmediatamente
después que anunciaran el embarque:
-Clau, estamos por embarcar, no
voy a llegar para acompañarlos, llevalo
vos. Espero estar a tiempo para que
podamos ir a buscarlo cuando salga. Te
extraño, te amo mucho. Nos vemos pronto…
Una profunda angustia anudó su
garganta. Hacia dos meses que recorría America cumpliendo un programa de
conferencias y exposiciones universitarias.
Extrañaba a Claudia y no soportaba ver niños, en todos los varones se le
representaba Valentino…
Impaciente, controlaba su reloj,
el tiempo no transcurría con la velocidad que el deseaba. Comparaba la eternidad de las últimas horas y
la velocidad de los últimos cinco años sin llegar a comprender porque en
ciertas ocasiones las horas corren y, en otras, se deslizan angustiosamente.
Se cuestionaba dos situaciones que
mantenía pendientes: El no haber formalizado la relación con Claudia y no haberle dicho a Valentino que ellos no eran sus padres
naturales. Volvía convencido que
debía remediar ambas de inmediato: Le
propondría matrimonio a su pareja y, luego, buscarían la manera más
adecuada para decirles a Valentino lo
que habían callado hasta ahora.
Repasaba mentalmente las facciones
de su hijo sin explicarse como, sin compartir la genética; pudiera tener tantos
rasgos comunes a su esposa y a el.
El aviso de aterrizaje lo relajó,
no pensaría más. Había llegado la hora
de actuar.
Ya en Ezeiza, se sintió
satisfecho. Tenía suficiente tiempo como para llegar a su añorado hogar, darle
un beso a su mujer, un prolongado abrazo
y, quizás; algo más… Luego, ya lo visualizaba, irían tomados de la mano
a buscar a Valentino.
Llamó, sin éxito, a Claudia para
anunciarle su llegada. No respondía…
Quizá estuviera con Valen todavía en el colegio. Volvería a intentarlo desde el taxi.
Nuevamente se escuchaba la
llamada, pero no había respuesta…
Al llegar bajó rápidamente, dejó
el equipaje en la vereda y se dirigió pronto hacia la casa.
Jack lo recibió de manera extraña, no movía la cola,
lloraba como si estuviera lastimado. Al intentar acariciarlo notó sangre en su
pelo… No había herida… corrió hacia la puerta, estaba abierta.
La imagen que apareció lo
inmovilizó: Claudia estaba tirada sobre el piso en medio de un charco de
sangre. La imagen se desdibujaba, fueron cinco segundos donde estuvo a punto de
perder la conciencia. La escena fue tan
impactante que tardó en darse cuenta que tenía puesto un vestido de novia y
que, quizá, todavía pudiera hacer algo por ella…
miércoles, 12 de diciembre de 2012
viernes, 7 de diciembre de 2012
Una nueva vida
Después
de tanta angustia acumulada la llegada a Buenos Aires ofició de bálsamo para
sus vidas.
El
desafío era enorme pero bien valía la pena. Luca y Claudia tenían la certeza que ese
era su momento. Ya no había tiempo
que perder. Cuando se descubre que es imposible pasar un día más alejado de ese
ser que tanto se ama, uno quiere empezar lo antes posible.
Y así
lo hicieron. Llegaron a Buenos Aires después de 18 horas de viaje. Aún
recordaban con emoción el encuentro, luego de su acelerado regreso, entre el
padre Agustín y su hija Morena.
La
joven estaba emocionalmente devastada, pero el tiempo y el amor de su padre
serían suficientes para sanar sus heridas.
La
imagen de ambos abrazados entre las sombras del atardecer misionero quedó fija
en la mente de Claudia. La promesa de volverse a encontrar fue el mejor regalo
de despedida.
La
mañana en que ingresaron a la nueva casa, Luca supo que aquel paso era el
comienzo de un maravilloso camino hacia la plenitud.
Claudia
cargaba a Valentino en los brazos y recorría los cuartos con las pupilas que
titilaban como dos fulgurantes estrellas. Todo este disfrute la hacía olvidar,
al menos temporalmente, la serie de amenazas que había recibido y que, aún; no
había comentado a su pareja. Esperaría
el momento oportuno.
Demoraron
tan sólo un par de semanas en acondicionar el nuevo hogar.
Carla
en un gesto de eterno agradecimiento los había puesto en contacto con los
antiguos dueños. Amplios ventanales dejaban atravesar con generosidad los
cálidos rayos de sol. Todo era luz en aquel lugar. La maravillosa luz que tanto
necesitaban para olvidar las dolorosas tinieblas que habían atravesado.
Cuando
Luca acomodó el último trasto, el corazón le dio un vuelco. Los ojos se le
humedecieron y unas delatoras lágrimas surcaron sus mejillas.
Ahí
estaban, su mujer y su hijo. Claudia sentada en su mecedora favorita, acunaba
al bebé mientras le susurraba una canción de cuna.
“Quiero que te duermas como un sol, que
se acuesta en un campo de trigo…”
Perplejo,
observaba aquella escena y sentía que el alma se le escurría en cada palabra.
Comprendió que aquel era su lugar en el mundo, que no necesitaba nada más. Que
seguramente llegarían momentos de plenitud y otros de incertidumbre y coraje.
Pero también sabía que Claudia estaba junto a él y que juntos podían superar
todos los obstáculos.
Se
acercó despacio y se arrodilló a los pies de su familia. Claudia sin dejar de
mecer al niño estiró la mano y acarició la mejilla de su hombre. Sonrieron.
Entonces
él se acercó a su rostro y le besó los labios con ternura.
-No va
a ser fácil… -le dijo con voz traviesa.
Ella
frunció el ceño y con picardía respondió:
-Nada
fácil. Además te corresponde sacar a pasear
a Jack todas las noches.
-¿Jack?
Claudia
lanzó una carcajada que estuvo a punto de despertar a su hijo.
-¡Cierto!
Olvidé comentarte que Carla le va a obsequiar a Valentino un cachorro precioso.
De hecho llega esta tarde.
Se
miraron por un breve instante. Claudia lo besó con pasión. Fue cuando Luca
comprendió con infinito placer que había perdido el primer round.
viernes, 30 de noviembre de 2012
La Organización
A kilómetros de distancia Claudia sintió el mismo
escalofrío que recorrió la nuca de su pareja.
Los motivos, bien diferentes: Ella había recibido una fuerte amenaza
anónima, él había visto entrar al médico que comenzó a increparlo fuertemente:
-Así que vos sos el “porteño” piola que anda metiendo las
narices donde no corresponde. ¡Ya vas a ver con quien te metiste!
Por lo pronto ¡Te advierto! Tu vida depende de que nos
sirvas y te garches a estas pendejas todas las veces que sea necesario. Caso contrario, te espera el mismo destino
que el de los bebés…
Entre aturdido y abombado por el estupor nauseabundo del lugar, Luca
comprendía que su vida transcurría por un sendero que se estrechaba segundo a
segundo.
Estaba encerrado allí en el subsuelo, en una prisión
construida sobre una esquina de paredes de tierra rojiza y rejas improvisadas con troncos; un pequeño
catre, una jarra plástica para agua, una palangana para las necesidades
fisiológicas, escasa luz artificial, y muy poca entrada de aire. En ese sitio no era posible saber en que hora ni en que día vivía…
Mientras las frases amenazantes continuaban, Luca recorría
con su mirada la celda en busca de algún punto frágil o elementos que le
sirvieran para iniciar una próxima fuga.
Al quedar solo nuevamente se siente profundamente abatido
y se deja caer sobre el catre. Uno de sus brazos cuelga de uno de los
laterales. Dibuja surcos sobre la tierra rojiza con sus dedos hasta que nota
una textura diferente: parte del suelo era muy conciso; algo así como de
piedra, no lo podía distinguir muy bien.
Tomó su media medalla y comenzó a frotarla con la esperanza de poder
convertirla en un objeto cortante.
Pasaban largas horas sin vigilancia, fue allí donde Luca
pudo saber que una de las prisioneras era Morena a la que no había podido
reconocer por lo pálida y demacrada. También se enteraba de los pormenores de la organización. Las chicas eran capturadas
en los centros asistenciales, las dormían y por la noche las trasladaban a la guarida. Pudo saber, por lo que
habían escuchado las prisioneras, que las entregas se realizaban vía triple
frontera y que, de allí, se derivaban a importantes laboratorios europeos para
fabricar cremas rejuvenecedoras.
Procuró mostrarles como fingir un ataque de epilepsia en
caso de que, tal como se lo habían anunciado, las introdujeran en su celda para
forzarlas a tener relaciones. Sus fuerzas menguaban por el escaso alimento y
bebida. De pronto sintió ruido, vio
ingresar a la enfermera que se dirigió directo a sacar a una de las chicas de su encierro y a
introducirla, de los pelos, en la celda de Luca.
-Tomá te la dejo hasta que vuelva mañana, cumplí con lo
tuyo…
Sólo atino a repasar hasta el cansancio la escena que
había planeado con su compañera. Les iba la vida en ella. El momento no llegaba nunca y el investigador
sabía que, si quería tener alguna oportunidad, tendría que actuar rápido.
Al día siguiente Estela regresó trayendo algo de alimento
y líquido. Luca repasó el borde de su
arma con la yema de su dedo, percibió el filo, estiró su brazo y alcanzó a
tomar del cabello a la enfermera que
pasaba rumbo a la celda de Morena. Antes
que la cautiva atinara a nada la sujetó
con un brazo tomándola del cuello y presionándola contra los troncos de la
prisión, con el otro le cortaba la yugular con su afilada herramienta.
La mujer gritó y se sacudió en forma desesperada pero no
pudo zafar del abrazo mortal que también la estaba asfixiando, se desvaneció en
pocos segundos. Luca la desplazó hacia el piso, le sacó el llavero y abrió los
candados de su prisión y las de sus compañeras de cautiverio.
Llamó a Morena, le pidió que saliera al exterior y que lo
esperara allí. Una de las chicas había
comenzado a dar señales de haber iniciado el proceso de parto, no estaba en
condiciones de movilizarse. Luca tomó su
mano, le prometió conseguir ayuda prontamente y la despidió con un beso en la
mejilla.
A pesar de sus intenciones, no pudo organizar un escape
grupal. Una vez afuera las chicas se dispersaron desesperadamente en busca de
esa libertad que habían perdido, solo Morena estaba allí, a su lado, temblando.
Caminaron sin saber exactamente por donde, no había forma
de tomar referencias en una zona de vegetación tan alta y pronunciada. No importaba, por ahora era suficiente con
estar fuera de las garras de semejantes seres diabólicos.
Dos días después, casi al borde de sus fuerzas,
encontraron una calle. La seguirían, seguramente los llevaría a algún
poblado. Por una vez la suerte los
acompaño: un viejo camión desvencijado que transportaba troncos se aproximaba,
el lugareño respondió a el pedido de auxilio y los trasladó hasta el poblado
donde Claudia, preocupada por la falta de comunicación de Ferranti, ya se encontraba con un móvil policial
organizando la búsqueda de su amado. El reencuentro fue maravilloso.
A pesar de su estado, Luca acompaño a la policía. Fueron de inmediato a
apresar al médico y en rescate de la adolescente que había quedado en el
refugio.
El lugar lucia aterrador: La enfermera envuelta en un
charco de sangre, la parturienta había fallecido, seguramente poco después de
dar a luz. Aunque con alguna dificultad,
el bebé aún respiraba. Luca lo alzó, lo abrigó con algunos trapos, e inconscientemente buscó emular el milagro de la Difunta Correa.
Nuevamente en el poblado se unió a Claudia en la búsqueda
de una madre nodriza que pudiera amamantarlo.
Seguramente sería un huérfano más
que engrosaría la fila de los descalzos del poblado, Claudia y Luca no podían permitirlo. Estaban allí mirándolo alimentarse, lo veían
indefenso ¿cómo no protegerlo? Ni
siquiera fue necesario que lo conversaran, una mirada cómplice fue suficiente
para acordar que sería suyo. Luego
coincidirían también en la elección del nombre: lo llamarían Valentino.
La posibilidad de acceder a una vida con otras
aspiraciones y el hecho de no pertenecer a ninguna relación formal fue
suficiente para que los familiares accedieran a cederlo.
viernes, 23 de noviembre de 2012
EL HORROR
Regresa al lugar, sabe que se ha
internado por la zona exacta. Tendrá que valerse de toda su astucia para volver a transitar el camino hecho el día
anterior. Hay indicios que sólo un ojo entrenado sabe ver. Vegetación quebrada,
ausencia de musgo. Evidentemente, el primer tramo, es una vía muy usada, más
adelante logra distinguir alguno de los montículos que acumuló con el arrastre
de su pie.
Finaliza el recorrido al llegar a
un pequeño claro. Eleva la mirada hacia el estrato emergente, árboles que
superan ampliamente los 20 metros, el silencio exacerba un nivel de ansiedad
que roza el miedo. Se podría decir que esa parte de la selva se confabula con
el instinto macabro del hombre. ¿Qué esconden? ¿Dónde? Camina en círculos. La
sonoridad de sus pasos ha cambiado. Regresa. Golpea con el taco, tratando de
que los sonidos sean lo menos evidentes posibles. ¡Hay algo!
Lucas ha llegado al punto que
buscaba.
Le tiemblan las manos, hace mucho
tiempo que no siente vértigo en el estómago, encuentra una tapa. Un ave
parlante emite un aullido agudo como lanzando una señal de alerta y sin
levantar la mirada de su objetivo levanta la tapa descubriendo la entrada a los
secretos, que esconden los médicos, en franca alianza con la naturaleza.
La escalera es precaria pero baja
con paso seguro, no es momento para titubeos.
Intenta acostumbrar los ojos a la
oscuridad, el vaho a humedad, cuerpos sucios y algo similar a desinfectante lo
bloquea, son segundos, intenta analizar los olores pero un golpe certero, lo
deja inconsciente.
Cuando despierta el dolor en la
base del cráneo es agudo pero se disipa a medida que comprende el horror que se
abre paso. Hay nueve mujeres, casi niñas, prisioneras en cinco jaulas precarias
de dos por uno, y que cuentan con una cama y dos recipientes, uno para
higienizarse y otro para sus necesidades fisiológicas. Los rostros son vivas
imágenes del tormento por el que están atravesando, sus cuerpos hablan
claramente de la usurpación, el terror ha tomado hasta sus entrañas.
Hacia la derecha, perfectamente
iluminada y con la asepsia necesaria, una camilla para partos, más adelante
otra área de cirugías que imagina que podría ser para cesáreas o exámenes
obstétricos. Los sendos frascos a los costados lo confunden. Su capacidad
analítica no comprende los márgenes del horror.
A medida que pasa el tiempo, puede
establecer una comunicación con las chicas que están con cierto nivel de
lucidez (hay algunas sumergidas en un grado crónico de depresión, han dejado de
alimentarse y hacen caso omiso de los médicos que entran llevando los
alimentos, con las caras tapadas, y las obligan a ingerir pastillas que luego
sabrá: son hormonas).
Son fecundadas con métodos de
inseminación artificial, se las controla durante los nueve meses y cuando el
desarrollo del feto está completo las obligan a parir para que dichos seres
pasen inmediatamente a la sala contigua. El llanto que escuchan dura lo que
demora inyectarlos para que queden en estado comatoso y puedan abrirlos con
calma y extraer los órganos que tendrá como fin, abastecer un mercado negro.
Se lo cuentan temblando, llorando
desarmadas en un confuso deseo por sobrevivir o morir defendiendo a sus niños
que no tienen la mínima oportunidad. Delante de ellas son sacrificados,
tratados como meros animales. Las imagina gritando con los brazos extendidos,
clamando unos segundos para poder besarlos. La droga que las deja somnolientas
y dóciles es administrada luego de la expulsión de la placenta, por lo tanto
hay tiempo suficiente para ver el hecho luctuoso en el cuerpo de sus hijos. No
logra escuchar la historia con objetividad. Se entremezclan sentimientos,
llorar junto a ellas es inevitable.
A prepararse...
Hoy Escarcha nos regalará uno de los capítulos más terribles de esta saga. Algunas recomendaciones para superarlo saludablemente:- Almuerce frugalmente
- Realice una pequeña siesta previendo que esta noche el sueño pueda demorarse...
- Luego del descanso prepárese y beba una poción generosa de té de tilo
Peregrino
viernes, 16 de noviembre de 2012
La punta
No hay mucho para hacer en el poblado, los días
transcurren en soledad y la ansiedad de
Luca comienza a transformase en
angustia. No puede soportar la falta de
novedades, duda sobre la posibilidad de establecer una conexión entre la
estrategia de su búsqueda y la desaparición de Morena. Además, extraña
profundamente a Claudia. Decide, al fin,
que al día siguiente regresará a Buenos Aires.
Se siente fracasado.
Dispuesto a armar su valija, observa que le han pasado un
papel por debajo de la puerta; lo levanta esperanzado. Con esfuerzo logra
descifrar los números garabateados de un celular, llama inmediatamente:
-Hola, me han dejado este número escrito en un papel…
-Sí, ¿usté le anda buscando un bebé…?
Responde abiertamente una voz femenina con claro acento
guaraní.
-Sí, mi esposa y yo…
-Veme en el centro asistencial dentro de una hora,
preguntá por la Estela.
Sin más, la mujer cortó la comunicación.
Luca siente acelerar su corazón, la perspectiva se
modifica de inmediato. Se prepara para
el encuentro, cuenta los minutos. Parte,
esperanzado, hacia el centro asistencial.
Al llegar se hace evidente que lo estaban esperando, ni
siquiera precisa preguntar por Estela. Lo recibe una mujer adulta, de gran
porte, luce desalineada, huele mal. Lo
hace pasar a una pequeña habitación y lo increpa con el mismo acento
lingüístico:
-¿Tené alguna preferencia de edad o sexo…?
-Bueno, no; en realidad preferiríamos un varoncito de poco
tiempo…
-Bueno, eso te va a costar…
-Sí, esta bien, digame cuanto y cuando podríamos
conseguirlo.
-Te va a costar unos diez mil pesos…
-Está bien, es un valor que podemos pagar…
-Bueno, esperame unos días
Luca procura abreviar los tiempos:
-Es que no puedo quedarme, tengo que seguir trabajando…
-Tu bebé no nació todavía, ya le hablamo a la madre y está
dispuesta a entregarlo, yo te llamo cuando tengamos noticia.
Ya había sido suficiente, el hecho de que el bebe no haya
sido dado a luz imponía la espera. Regresó
a la pensión y le pasó las novedades a Claudia.
Le contó que le haría un seguimiento a Estela y que luego volvería. Claudia se mostraba impaciente, insistía en
viajar y acompañarlo. Acordaron que el
regreso hacia Buenos Aires no demoraría más de cuarenta y ocho horas.
Luca monta guardia y espera pacientemente la salida de
Estela, los minutos se hacen horas y, casi al final del día, se produce lo deseado. Ella sale y utiliza una bicicleta para movilizarse,
la tarea se hace difícil porque no es fácil ocultar un auto donde no circula
ninguno.
Luca mantiene la mayor distancia posible, pero en medio de
tanta soledad, no podrá mantener esta situación por mucho tiempo. Al salir del poblado abandona el auto sobre
el costado del camino, lo interna todo lo posible en la vegetación y se dispone a poner a prueba
su estado físico. La sigue alternando un
pequeño trote y una caminata para recuperarse.
Estela recorre unos pocos kilómetros y llega un punto donde deja abandonada la bicicleta, continúa a pie internándose en una zona de
vegetación cerrada.
Al llegar al punto Luca nota un pequeño sendero y puede
visualizar, a la distancia, a su objetivo.
Continúa concentrándose en él pero la poca luz solar que se filtra por los
altos árboles del lugar, lo hacen más difícil.
Comienza a preocuparse, el camino se desdibuja y va perdiendo de vista a
su presa, decide continuar unos pocos metros más. Precisa tener alguna
referencia para poder regresar por eso va dejando marcas de montículos de
tierra y vegetación que acumula con un simple arrastre de su pie. Nota un zigzagueo y un leve crujido de hojas.
Se detiene abruptamente mientras una temida yarará se cruza en su camino.
La distracción le hizo perder el objetivo, no puede
continuar en estas condiciones, regresará al día siguiente con plena luz del
día. Se detiene, respira profundamente y
espera. La claridad es cada vez más
escasa en ese microambiente de sotobosque donde crecen arbustos, cañas,
helechos y plantas herbáceas. Aparece
un animal que parece un perro-lobo, lo evita desplazándose lentamente por un
lateral. Llega al camino, respira
aliviado…
sábado, 10 de noviembre de 2012
En Camino
jueves, 8 de noviembre de 2012
Orientando la Búsqueda
Luca inicia su trabajo inmediatamente después de la
conversación con el Padre Agustín. Comienza pidiéndole a Carla que concurra al
centro de salud, simulando un malestar, para hacerse ver. Le entrega el frasco de medicamentos que había
pedido y le indica que concurra con el objetivo de procurar las huellas
digitales del médico que la atienda. Le sugiere no tomar líquidos por algunas horas y
tratar de estar despierta la noche anterior a efectos de lucir como alguien
realmente afectado.
En tanto, Claudia proyecta una nueva vida y dialoga
prolongadamente con su amado mientras recorren de la mano las calles de la
villa. Perciben la paz del lugar y el sonido de los silencios, el paisaje
recrea un ambiente que los contiene y ampara aislándolos en soledad, en esa
soledad que buscan para sí: solo los dos.
Acuerdan convivir e instalarse en el departamento de ella. Luca se tomará una licencia temporaria para
dedicarse a la investigación y, a su regreso, se dedicarán a disfrutar de la
vida en pareja.
Carla realiza su trabajo con éxito, deciden entonces volver pronto a Buenos Aires; enviar a analizar las huellas obtenidas y planificar adecuadamente el resto del trabajo.
Carla realiza su trabajo con éxito, deciden entonces volver pronto a Buenos Aires; enviar a analizar las huellas obtenidas y planificar adecuadamente el resto del trabajo.
El viaje de regreso fue otra etapa placentera, Luca manejó
todo el trayecto y Claudia lo acompañó feliz de poder recostar su cabeza sobre
el hombro de su ser querido.
Se sienten plenos, ambos no pueden creer lo que están viviendo. Claudia
prepara una cena romántica y, a la hora de los postres, le regala una media
medalla de plata sin saber el rol que desempeñará este presente en la vida de
su amado.
Se complementan perfectamente y disfrutan cada instante,
pero llega el momento de continuar con la tarea.
Luca no quiere exponer innecesariamente a Claudia,
después de un complicado proceso de
convencimiento logra que se quede en Bs.
As. para ser su apoyo, con el compromiso de que su regreso no demorará más de
una semana.
Recurre a sus contactos para realizar la pericia del
frasco, los resultados no lo sorprenden: Las huellas pertenecen a Darío Mendez,
médico cirujano al que se le había cancelado la matrícula por mala praxis…
Camino a cumplir con el objetivo hace un alto y visita a
Gerez. No le resulta fácil afrontar la
situación pero, luego de una prolongada conversación, logra hacerse comprender.
El regreso al poblado es acompañado de una copiosa lluvia
que enrojece aún más el suelo. Luca luce
diferente: Con algunas canas que lo
hacen lucir algo más adulto, lentes y un par de zapatos modificados que
provocan una suave renguera artificial.
Se registra en la pensión con un nombre falso y en conversación con el
dueño confirma que el médico del centro asistencial trabaja allí bajo una
identidad falsa: lo conocen por Martín Pérez.
Aprovecha el diálogo para comenzar a sembrar su cebo: De paso por el
lugar está interesado en saber si existe alguna familia dispuesta a ceder un
bebé ya que su esposa y él están buscando adoptar.
Bajo la imagen de un falso visitador médico, llega al
centro asistencial bajo la excusa de dejar muestras del laboratorio que
representa.
Logra acceder al médico sospechado, sin saber exactamente
porque, la imagen lo impacta y percibe un extraño escalofrío al verlo. Evita
exteriorizar cualquier señal y comienza la presentación procurando limitar la
charla técnica y derivarla rápidamente a la búsqueda de algún bebe para
adoptar, su interlocutor dice desconocer esta posibilidad y la conversación
continúa con la situación de
pobreza y las carencias de
infraestructura que tiene el lugar. Luca
finaliza con el comentario de que permanecerá algunos días en el pueblo para
seguir averiguando la posibilidad de adoptar un bebé.
A la espera de alguna noticia vuelve a recorrer las
inmediaciones. Esta vez todo luce
distinto. Lo golpean la pobreza y las
carencias de las personas, sobre todo la de los chiquillos que, generalmente
descalzos, parecen mayormente desnutridos, se pregunta si esta no es una forma
cruel de discriminación.
Transcurren dos días entre el tedio y la ansiedad, luego
de conversar sobre su búsqueda con varios parroquianos empieza a preocuparse
por la falta de resultados. Comienza a
sentirse abatido, a dudar sobre la efectividad de lo planeado…
viernes, 2 de noviembre de 2012
Comienza la investigación
Carla, Claudia y Luca escuchaban atentos las palabras del
Padre Agustín:
-Fue un amor intenso, profundo… Ella era muy blanca
de ojos azabaches y cabello negro, con ese acento güaraní que
acentuaba su sensualidad… Ya había decidido dejar el sacerdocio cuando llegó
otro traslado que me alejó un tiempo…
El rostro de Agustín reflejaba su angustia, en tanto la
hermana lo tomaba de la mano y Claudia hacía lo mismo con Luca.
-No le había confesado mi decisión…, quizá demoré demasiado
y ella solo pensó que fue una relación fugaz… Volví al año decidido a comenzar
otra vida y me encontré con que había fallecido… Me dijeron que había sido un
cáncer fulminante. Años después su
hermana me confesaría que había muerto al dar a luz a nuestra hija; que le
había pedido mantener el secreto y darla en adopción pero que ya no podía
cargar más con semejante peso…
El relato fue interrumpido por el llanto y sentido abrazo
que entrelazó a los hermanos. La
penumbra, el silencio y la humildad de la capilla le daban un toque adicional a la mística que
reinaba en el ambiente.
En tanto, entre aturdida y absorta, Claudia no podía dejar
de mirar el Cristo. Una figura casi perfecta en la que su creador, mediante un
elaborado tallado en madera, lograba expresar
la pena y el dolor de la crucifixión. Tenía que hacer un gran esfuerzo por continuar
concentrada en las palabras de Agustín.
-Cuando lo supe Morena tenía diez años, ya había aceptado a
sus padres como los naturales. Que más podía hacer yo que cuidarla, protegerla
y amarla en silencio…
-Y… Padre, usted me había comentado que tenía cierta
información…
-Sí Ferranti, yo ya me había interesado por algunos casos
de desapariciones que se venían dando en adolescentes en este pueblo y en
algunos aledaños… Esto comenzó hace unos tres años, hay denuncias hechas pero
ningún avance. Lo que pude determinar es
que hay un factor común en todos ellos: El centro de salud. De hecho, mi hija se había hecho ver la noche
anterior por un dolor abdominal…
-Bien, por favor, preciso que me de fotos de Morena y me deje
por escrito lo que sepa; con todos los
nombres y apellidos ó apodos de posibles sospechosos. También necesito que me consiga un frasco de
algún medicamento para la cefalea o para el estómago, pero recuerde; tiene que
ser un envase de vidrio…
-Como Usted diga Ferranti, le agradezco mucho.
Las mujeres se apartaron momentáneamente, Agustín y Luca continuaron conversando sobre
otros detalles de la investigación.
Claudia comenzaba a preguntarse que derivaciones podría
tener la investigación y como continuaría su relación con Luca…
viernes, 26 de octubre de 2012
Por Asalto
La
noche había caído sobre la
posada. El cielo estrellado semejaba un bello mural coloreado
por las manos maestras de un talentoso pintor.
Acodada
en la ventana de la habitación, Claudia no podía dejar de pensar en Luca. Los
sentimientos encontrados disputaban una batalla que le minaba el corazón. La
desaparición de la joven misionera la había regresado al infierno, pero la
posibilidad de tentar a Luca con la investigación y el hecho de lograr una
nueva oportunidad con él, no la dejaban indiferente.
Comenzó
a divagar por el cuarto y decidió aguzar el oído con la intención de escuchar
la actividad que se desarrollaba en la habitación contigua.
De
pronto todos sus músculos se tensaron. Una vieja canción sonó al otro lado de la pared. La voz sensual de
Ella Fitzgerald entonando Summertime la
dejó sin aliento.
Él aún
estaba despierto. Todo su cuerpo lo intuía. Un arrebato salvaje se apoderó de
sus entrañas.
Decidió
que aquel era el momento. Se cubrió con una manta y salió al pasillo.
Se
detuvo frente a la puerta de Luca e inspiró profundamente. Golpeó dos veces y
esperó.
El
rostro adormilado de Luca se asomó por la rendija. La miró
extrañado.
-¿Pasa
algo? –balbuceó con voz ronca.
Claudia
empujó la puerta y sin más lo besó en los labios. Él respondió sin titubear.
Las manos hurgaban los sitios que tantas veces habían deseado. Demasiado tiempo
de caricias contenidas y sabores no testeados.
Ella
sentía que no podía detenerse. Lo despojó de la remera y lo arrojó sobre la cama. Enlazados en
un desenfrenado abrazo, ambos rodaron sobre las sábanas.
Maravillado
por la suavidad de la piel de aquella mujer, Luca supo que ya no había retorno.
Comprendió que la única que vez que habían estado juntos, no había sido producto
de una cuestión exclusivamente visceral.
Él era
el artífice de su propio destino y estaba decidido a llevarlo a cabo.
Presentía
que Claudia era la mujer que la vida le estaba obsequiando.
Se
miraron a los ojos y no fue necesario decir nada. Como los sobrevivientes de
una tenebrosa catástrofe, se aferraron entre sí y dejaron que las emociones
fluyeran plenas y desbordantes.
Se
consumieron en un laberinto de frenética pasión.
El
amanecer los encontró abrazados. Luca dormía plácidamente sobre el pecho de
Claudia. Ella disfrutaba con los haces de luz solar que iluminaban el cabello
de su hombre.
Estaba
radiante. Sonrió. Ya no quedaba nada de la mujer trémula que vivía mortificada
ante sus propias cavilaciones.
viernes, 19 de octubre de 2012
Por la revancha
El paisaje se desplazaba al
ritmo de una película en cámara rápida.
Carla conducía y elucubraba la mejor manera de poder dialogar con
Claudia que mantenía la vista clavada hacía el exterior en clara actitud evasiva.
Hicieron noche en
Corrientes, durante la cena lograron intercambiar algunas palabras sin sentido,
pero al fin parecía despuntar la
posibilidad de iniciar una comunicación.
Al día siguiente, rumbo a
Oberá, Claudia pidió conducir; su compañera dudó en cederle el volante pero
entendió rápidamente que no tenía forma de justificar racionalmente una
negativa y que ello solo empeoraría la situación. Ante su
sorpresa, Claudia comenzó un dialogo.
Indudablemente la acción de manejar estaba jugando a favor, o bien,
había comenzado a dar resultado el paseo:
-Lo que no logro asumir ni
comprender es la actitud de Luca…
-Pero ¿vos intentase volver
a hablar con él?
-Lo llamé varías veces, en
dos oportunidades me atendió Gerez y me dijo que le iba a decir que se comunicara
conmigo, en otras dejé mensajes en el contestador; jamás me respondió.
- ¿Y si le pasó algo…?
-Tengo conocidos que están
cursando con él en la Facu…
-Bueno nena, entonces
buscate otro; ¡viví tu vida, hace la tuya…!
-Es que no puedo, creéme,
lo amo. Es mi vida…
-El “no puedo” es solo un
condicionamiento mental. Tu vida es TU
VIDA, te tenes que recuperar…
-No sé, te aseguro que traté
y una mil veces…
Fue suficiente para
comenzar a hacer más placentero y distendido el viaje. Ahora ese contraste de tierra teñida por
hierro y la inmensidad de un follaje cada vez más cerrado podrían
disfrutarse mejor.
-Y decime Carla ¿a qué
vamos a Misiones?
-¿Te suena Agustín?
-¡Obvio; tu hermano el
cura! ¡Años que no lo veo! ¿Está allí ahora?
-Estuvo hace muchos años en
un pueblo muy pequeño del Dpto. de Montecarlo, luego lo trasladaron a Bs. As. Y
ahora, hace un año lo destinaron a Oberá.
-Ah, ¿lo vas a visitar?
-Sí, bueno, en realidad
respondo a un llamado de él, me pidió que me acercara porque tenía algo
importante para comentarme…
Llegaron por la noche, muy
tarde; buscaron alojamiento y saltearon la cena, precisaban con urgencia un
sueño reparador.
Al día siguiente se
dirigieron a la
Iglesia. Claudia lo
reconoció enseguida, medía más de un metro noventa y sus ojos azules seguían
alumbrando su rostro con la misma intensidad que en sus años jóvenes.
Caminaron por los jardines
recordando travesuras de pequeños, compartieron un té en la sacristía y, a
punto de despedirse, Carla le pidió que le señalara el motivo de su
convocatoria. Agustín tendía a dilatar y
eludir la
respuesta. Claudia
percibió inmediatamente que tendría que ir a buscar tréboles de cuatro hojas
por algún momento, así que inventó la excusa de llegarse hasta unos comercios
cercanos a comprar artículos regionales.
Claudia evolucionaba bien y
el objetivo parecía cumplido, sin embargo, el regreso de Carla parecía indicar
que los papeles se habían invertido.
Tenía los ojos irritados, lucía terriblemente demacrada; indudablemente
había estado llorando, su amiga se interesó y comenzó a preguntar de inmediato. Al principio todo era evasiva, pero la
angustia y la insistencia quebraron a Carla y en medio de un llanto comenzó a
expresar:
-A mi hermano lo trasladan
a Europa…
-Bueno, no lo vas a ver tan
seguido pero indudablemente para él será una satisfacción, ¿no?
-No, eso no es todo…
-Bueno, contáme dale;
dejame ayudarte así como vos lo hiciste conmigo.
-Pero es que es muy
personal…
-Ah bueno ¡si no confías en
mí…!
-No, no es eso… Es que…
Bueno, sí preciso compartirlo con alguien.
Me contó que en sus inicios en el primer destino en el pueblito de Y
Tabaté conoció a una muchacha…, tuvieron una relación de la que nació una bebé:
Morena, que ahora tiene dieciséis años…
-Que ¿ser tía es una
tragedia…?
-¡Por supuesto que no!
¡Dejame que termine de contarte…! La madre falleció joven y su hija, mi
sobrina; era criada por una familia que
la había adoptado. Ella desapareció hace una semana… ¿Te das cuenta…? ¡Toda una
desgracia…!!! Mi hermano está desesperado, no tiene forma de cancelar el viaje
y lo enloquece no poder continuar con la búsqueda…
-Bueno, pero eso lo podemos
hacer nosotras.
-Sí, pero me comentó algo más…
No es la única desaparición, se dan algunos casos también en los pueblos
vecinos y todas son chicas de edades similares…, puede ser complicado…
-Sí, es más una situación
para Luca que para nosotras ¿y si probamos y lo llamamos…?
-Dejame que lo consulte con
mi hermano y lo volvemos a conversar…
La respuesta no se hizo
esperar, Agustín quería ir a fondo y rápido, suponía que algo malo pudiera
pasarle a Morena. Claudia convenció a su
amiga de que debía ser ella quien intentara establecer el contacto.
Así lo hizo, Luca atendió,
aceptó y no hizo ningún comentario a la indicación de Carla de que su amiga
Claudia estaba allí, con ella…
Claudia no lograba
comprender: ¿porqué en el primer intento su amiga había logrado establecer
contacto? ¿porqué Luca aceptó de inmediato, aún sabiendo que ella estaba allí,
si hasta ahora la había evitado…?
Vendría en dos días en un
vuelo directo a Iguazú, lo irían a buscar y regresarían a Oberá para tener un
nuevo encuentro con el Padre Agustín.
Grande fue la sorpresa de
Claudia cuando, al encontrarse, Luca la recibiera con un cálido abrazo y le
cuestionara el no haberlo llamado…
-Pero sí lo hice, te dejé
varios mensajes…
-No recibí ninguno, bueno;
luego lo charlamos.
Luca y Agustín se reunieron
por horas. Luego cenaron todos juntos,
Claudia se preocupaba en mirar su pecho, sospechaba que los fuertes latidos que
sentía podrían percibirse desde el exterior…
Había llegado la hora de
descansar, mañana ¿mañana?, sería un nuevo día…
viernes, 12 de octubre de 2012
En el Abismo
Tuvo un novio: Siete años de pareja, “remetida” le
llamaban por aquella época. El verlo, de
la mano, con la “otra” fue un terrible shock que jamás superó.
Tuvo una familia: Por lo menos empezó a soñar que podría
comenzar a disfrutarla a partir de aquella salida a Mendoza, hasta que al
regreso, su padre muere asesinado por delincuentes que equivocan la víctima.
Tuvo un hermano al que le pesa más el error cometido que
el hecho de estar en la cárcel.
Le queda el cuerpo de su madre y el hacerse cargo de su
mente que lucha por volver a encontrar la referencia que la vuelva a ser ella
misma. Alguna amiga que evita, para no dar lástima…
Tuvo un nuevo romance que, sin explicación, de pronto quedó
en la nada; sin mediar palabras, suspendido, como inerte en una nube de vacío…
Eran las tres de la mañana de, ya había perdido la cuenta;
días y noches sin poder dormir. Tenía el
envase de los sedantes sin abrir, pensaba, que de tomarlos; debería hacerlo de
una sola vez…
Se alimentaba poco y mal, había perdido más de siete kilos
de los pocos que pesaba. No soportaba
más aquella ropa manchada y olorosa, pero cada vez que intentaba cambiarla
volvía a recostarse en el cómodo sillón que la contenía pensando que podría
hacerlo más tarde. Para peor, la aparición de un nuevo período solo lograba
agregar malestar.
El televisor permanecía encendido y aún, sin prestarle
atención, registraba la acefalía en la que volvía a caer el país una y otra
vez; ya había perdido la cuenta de la sucesión de Presidentes. Como si ese cambio fuera tan solo un juego de
poder…
Al igual que la
llama de una fogata, el destello del cartel volvía a atraparla. Sentía como toda la energía era absorbida por su mente que
no paraba de repasar una y mil veces lo que le había pasado. Buscaba, inútilmente, alguna
explicación.
El timbre del teléfono la sobresaltó, lo tenía allí, al
alcance de su brazo. Sólo tenía que
estirarlo, quizá fuera él… Pero no, tenía suficientes motivos como para suponer
que no la llamaría, y entonces ¿quién lo haría? Y ¿Por qué tendría que atender
el llamado…? Continuaba sonando
insistentemente, especialmente sensible
por la falta de descanso levantó el tubo para evitar que la siguiera castigando. En el acto de descolgar escuchó una voz que
pudo identificar de inmediato: era de su amiga Carla
- Claudia, atendé por favor… ¡Claudia…!
Automatizada por su estado zombie atendió:
-Sí Carla, decime…
-Hace mucho que no te veo, preciso saber como estás, no
podes desaparecer de esta manera.
-Es…, es que estoy muy ocupada…
-No te creo y ¡no te atrevas a cortarme!, a vos te está
pasando algo… Mirá prepará un café que ya salgo para tu departamento
-No, ahora…
Carla le ganó cortando la comunicación antes que Claudia se
pudiera negar al encuentro. No le
quedaba más alternativa que levantarse, pensó en ducharse, pero lo haría luego;
ahora prepararía el café y vería si podría evitar a su amiga, o en todo caso,
disponer de ella lo más rápido posible.
No tenía voluntad de charlar con nadie, se preguntaba porque había
atendido la llamada…
Otra vez el timbre destruía su calma. No le quedaba otro remedio que abrir…
-¡Ah, no loca!!! ¡Mirate como estás….!!!
Fue la espontánea exclamación de la visitante. Claudia , aturdida, no tuvo
respuesta; tampoco tenía voluntad de hablar.
A partir de allí no hubo dialogo, solo un prolongado y sermoneado
monologo de Carla que se instaló en el departamento decidida a recuperarla.
Baño, pastillas, sueño reparador de por medio y ahora sí,
dialogo. Una muy prolongada charla,
catarsis, llanto; una mano amiga y una propuesta que le permitiría seguir aferrándose a la vida…
- Tengo que viajar a Misiones, venite conmigo; sabes que
no soporto el avión. Haceme compañía, vamos tranqui recorriendo pueblitos…
sábado, 29 de septiembre de 2012
Se viene la saga...
En breve vuelven Claudia y Luca, una vez más se verán envueltos en una situación inesperada. ¿Se concretará el romance...?
sábado, 4 de agosto de 2012
Agradecimiento
Nos encontramos en las letras y lo volvimos a hacer, casualmente, al finalizar este proyecto. Desde aquí un enorme abrazo y agradecimiento a todos aquellos que nos apoyaron y nos hicieron llegar sus inquietudes. Comienza una nueva etapa donde esperamos reencontrarlos nuevamente.
viernes, 3 de agosto de 2012
Epílogo:
14 de Julio, Mendoza, Diario “El Libertador ”.
Agencia DYN
Red de prostitución desbaratada.
Durante esta
madrugada, una comisión policial del Gran Buenos Aires ha apresado a un número
no detallado de prostitutas que se encontrarían
relacionadas con el tráfico de estupefacientes.
No se descarta que este tipo de organización opere en forma de célula y
que lo haga bajo una misma dirección en
otras actividades tales como juego clandestino, lavado de dinero, con
ramificaciones y contactos a nivel político.
Interviene el Juez Bucci quien ha solicitado la participación de
especialistas.
Luca leía y
releía los recortes periodísticos desparramados sobre la mesa, en especial el
que había disparado su intervención. El
Juez le había solicitado que fuera por un personaje que había recibido los
beneficios de testigo encubierto conocido vulgarmente como “La turca”.
Solo la
abundante lluvia que se veía a través del amplio ventanal de su balcón, lograba
distraerlo por momentos mientras terminaba su café y el puro que completaban el
ritual de caso cerrado.
Volvía a los
recortes y retornaba a repasar el caso: La idea de transformar a “La Turca” en
Yamila y aplicar la técnica de esconder un elefante en una manada de
ellos… Sin imaginar como derivaría el
caso posteriormente.
Otra
distracción involuntaria venía del lado del inconciente que lo impulsaba a
buscar la solución a la situación que no había podido resolver. Lo golpeaba el hecho de no haber conocido a
su padre, el de haber descubierto, ya adolescente, que su madre mantenía el
hogar como acompañante “Escort”… El de convivir con Gerez y añorar a Claudia…
Sólo el
trabajo lo podría absorber lo suficiente como para que el inconciente no lo
lastimara, por eso dejó ese recorte y se concentró en otro que daba cuenta de una
situación de desaparición de adolescentes en la provincia de Misiones…
viernes, 27 de julio de 2012
El desenlace
Al llegar, el auto de Hernán se encontraba en el estacionamiento,
inmediatamente después hizo el ingreso un móvil policial que trasladaba al
comisario Quiroz. Ferranti descendió del
vehículo intempestivamente e irrumpió en la mansión tomando por sorpresa hasta
al mismísimo Hernán quien al verlo comenzó
a improvisar una huída rápida. Ante este
intento Luca se ve obligado a retenerlo, lo persigue y lo aferra fuertemente
rodeando el cuello con su brazo.
-¿Qué le
pasa Ferranti?, preguntaba el recién arribado Quiroz.
-Muchas
cosas, comisario. Para eso lo cité. Pero ayúdeme con este muchacho y les explico
todo.
Luca tomó un par de esposas que le
facilitara Quiroz e inmovilizó a Hernán.
Al escuchar ruidos, Nidia bajó de
su dormitorio asombrando a todos ya que nadie la imaginaba en la casa. Claudia corrió en pos de su
madre, abrazándola y pidiéndole paciencia y tranquilidad.
Quiroz,
impaciente por la situación, pidió a Luca las explicaciones correspondientes.
Luca,
imperturbable, inició su relato abstrayéndose de todo cuanto lo rodeaba y
continuando con la cadencia y seguridad que parecían haberse potenciado desde
el llamado de Yamila:
-Muchas
veces la ficción supera a la realidad, no sé si ésta es una de ellas, pero así
lo parece. Lástima que en muchos casos, como así también en éste, cueste la
vida de personas, varias de ellas inocentes. Y que quien parece culpable no lo
sea tanto...
-¿¡Pero
tiene que ver con nuestro caso, el de las prosti....?!
-Algo
tiene... Pero no me interrumpas, por favor.
-¡ Pero
alguien me puede explicar a mí de qué se trata todo esto y por qué Hernán está
en esas condiciones, que lo liberen de inmediato ¡ Vociferó dictatorialmente Nidia!.
-Estimada
señora, permítame explicarles, nos va a demandar algo de tiempo. La libertad de Hernán no depende de mí, por
ahora es mejor que su hijo permanezca así.
Quiroz, ¿recuerda aquella red de prostitución que a partir de Mendoza
dio la pista sobre otras vinculaciones?
-¿El de
la famosa “Turca”?
-¡Exactamente!
Y como usted bien sabe también, generalmente, la actividad de la prostitución
va asociada a otros “negocios” de los cuales la institución policial, no
permanece ajena. Es más, muchas veces,
“es” de algún integrante de la
fuerza. En este caso,
comenzamos la investigación a pedido del Juzgado y a medida que nos internamos
y avanzamos en ella nos fuimos sorprendiendo con cada descubrimiento.
-Dr.
Ferranti, nos estamos metiendo en situaciones complicadas...
-Sí,
pero éste es un caso resuelto y la evidencia se encuentra ya en el
Juzgado. Como le decía, el caso se
inició con una situación simple; como era el de las prostitutas y fue derivando
a situaciones cada vez más complejas con el transcurso de los acontecimientos. La prostitución era una pantalla detrás de la
cual se escondían los grandes actores de esta historia. No obstante, les comento que también el
ejercicio de la prostitución nos sorprendió porque esta banda había derivado a
formas poco usuales e
ingeniosas,
tales como realizarla en móviles o de manera ambulatoria con micros que se
estacionaban temporalmente en algunos puntos estratégicos durante las noches,
rotando las ubicaciones, ya tengo experiencia en este tipo de investigaciones. Las actividades eran regenteadas por un
Comisario, siendo ésta la menos rentable.
Surgieron, para mencionarles algo; nada más: La comercialización y venta
de billetes de lotería premiados, el juego clandestino, la venta de droga, el
millonario negocio de las horas extras policiales , conocido en el ambiente como
POLAD, la utilización de presos para casos ilegales. ¿Hace falta más?
-¿Y
para escuchar esto mi hijo tiene que estar en esta situación?
-Desgraciadamente
su hijo ha cometido un error que le costará muy caro...
En ese instante Hernán solo atinó a bajar la
cabeza evitando las miradas de su madre y hermana.
-Hernán
(continuó relatando Ferranti), había aprendido muy bien del medio en el que se movía. Sus negocios iban prosperando
aceleradamente, teniendo en cuenta su
edad; había conseguido en tres años lo que a muchos de la fuerza le había
costado una vida... Claro, tanta
expansión, en tan poco tiempo, molestó a unos cuantos... El propio padre se preocupó y le pidió a
usted. Comisario Quiroz, que con un par de amenazas, contuviera a Hernán, antes
que chocara con otros mafiosos más pesados, y aunque él no lo sabia, esto fue un secreto a voces entre sus
compañeros de la academia. Lo que
Hernán tampoco conocía era que estas presiones fueron digitadas por su propio
padre. Así, actuando intempestiva y
aceleradamente como siempre, Hernán decidió que usted debía desaparecer de
escena, creyendo que se terminarían
todos sus problemas y logrando que en realidad, sólo comenzaran... De esta manera, tres de sus inoperantes
secuaces cometieron el error de asesinar al Comisario Franchini...
-¡Hernán,
esto no puede ser cierto! ¡Por favor, deciles que no es verdad!
El
silencio fue suficiente respuesta…
Claudia
había enmudecido, la palabra de Ferranti era toda la evidencia que ella
precisaba.
El comisario lucía sorprendido y preocupado,
sospechaba que Ferranti sabía más de lo que decía. Disimuladamente chequeaba si tenía su 45
lista, por si la precisaba en algún momento...
-Comisario,
tiene un detenido a su disposición...
Quiroz convocó a un agente que se encontraba
en el móvil policial; Hernán comenzó a
reaccionar reclamándole a Luca las pruebas que lo incriminaban. Una vez más, el detective sorprendió a todos
llamando a Yamila. Entonces, le pidió
que hiciera evidentes los micrófonos y cámaras ocultos que había en esa
habitación. Ella procedió a demostrar lo solicitado ante el asombro de todos ya
que nadie había reparado en un micrófono inserto en la base de un cenicero
hueco o de una pequeña cámara de televisión del tamaño de un rollo de fotos
disimulada en un centro de mesa. Luca,
de esta manera, exponía la forma en que había obtenido información de primera
mano. Hernán fue esposado por el agente y trasladado a la comisaría.
Claudia abrazaba y consolaba a su madre
quien había quedado profundamente shockeada por los acontecimientos. Quiroz se sumó sutilmente al contingente
policial que había venido a retirar a Hernán.
Luca
Con un
gesto de cierta complicidad le indica a Yamila que se retire ya que luego se
dedicaría a trasladar el equipamiento técnico una vez aquietados los
ánimos. Se acercó a Claudia y Nidia para
disculparse por la situación... Nidia no quiso escuchar nada más, se sentía
superada por lo ocurrido y volvió a su habitación. Claudia, en cambio esperaba explicaciones más
detalladas. Luca, se anticipó pidiéndole
que lo visitara al día siguiente pero ella se negó. Le habían afectado tantas situaciones de las
que no había participado. Más allá de su
relación afectiva, se consideraba partícipe investigadora del caso, sintiéndose
defraudada porque Luca le había ocultado toda esa información. Inmediatamente le exigió las explicaciones
del caso. Ferranti con una actitud casi
paternal, cariñosamente le expresó:
-Claudia,
si te hubiera participado, tu propia vida podría haber peligrado y nunca
hubiéramos llegado a la resolución definitiva.
Sólo habríamos incrementado el grado de dificultades.
Ella entendió pero todavía continuaba
molesta. Aún tenía muchas preguntas sin
respuestas, sin embargo esta vez Ferranti se anticipó:
-Señorita
Claudia...
Ese tono resonó en la habitación y en la mente
de Claudia. Le era conocido... Pero no
era el de Luca... ¿dónde lo había escuchado?
Entonces,
nuevamente:
-Su
rosal rojo de rosauer ha producido el mejor carmesí...
Y ya no
hizo falta continuar:
¡Zacarías...!
¡Desgraciado, jamás lo hubiera imaginado...!
-Claudia,
como parte del proceso de aprendizaje, para mi mejor alumna; recapacitemos
juntos sobre algunas pistas:
-Los
recibimientos afectuosos de Fiera.
-El
conocimiento detallado de tu casa.
-Las
charlas con Yamila
-¿El
personaje de la rosa en Mendoza, a quien tu madre estuvo a punto de descubrir,
no te resultó familiar a vos también?
Lo que
resta nos lo proporcionó la tecnología. Fueron
horas de grabación, de revisar cintas, de escuchar diálogos y observar
actitudes. Te puedo asegurar que enterarme
que tu hermano mandó matar por error a su propio padre no me resultó nada
agradable. No supe cómo afrontarías esa
situación. Tampoco tenía la seguridad de
estar actuando en forma totalmente objetiva.
-Mi
inexperiencia no me permitió ver estas
situaciones. Con respecto a lo demás, ya sabés que no estoy mucho en casa y además,
estaba tan preocupada por lo de papá...
-Nueva
enseñanza... No hay que preocuparse, hay que “ocuparse”...
-Bueno,
reconocé que el caso me involucraba afectivamente...
-Por
eso podrías disculparme por haberte mantenido un poco alejada de la
información...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







