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viernes, 3 de mayo de 2013

Desde la Cárcel





El juicio se convierte en una tortura inhumana, no sólo le produce nauseas el ser considerado autor material del crimen de la mujer que ama, sino que tiene que soportar ver las fotos de ella, laxa y desangrada sobre el piso. Parece una muñeca de cera. Podría fácilmente tirar su cordura por el abismo que lo acecha y pensar que la foto le muestra un modelo a escala de la que le devolvió cierta paz a su vida, ella seguramente está en la casa, impaciente, esperándolo con una taza de café en la mano. ¿Por qué no lo dejan salir? ¿Es que nadie comprende que ella podría asustarse ante su ausencia?
La mirada de Valentino en una de las visitas lo obliga a regresar a la realidad, a no esconderse tras un halo de fantasía, sería más fácil vivir en la locura, pero el niño y su carita triste, su boca enmudecida y ese pecho tan frágil necesitan de él. Al verlo siente que emerge, que debe soportar el dolor, la agonía y sobreponerse, es hora de renacer: su hijo lo necesita.
La abogada le sugiere negociar una condena, todas las pruebas apuntan a él, el juicio podría tener un resultado desfavorable, pero Luca no puede, ni siquiera en sueños, admitir algo que no pudo haber hecho. Se niega. Se niega rotundamente. Alguien tiene que creerle, él no podría haberla matado… ¡ÉL LA AMABA!
El resultado es una trompada en la boca del estómago. Cuando escucha la condena siente por un momento que por fin el mundo a comenzado a colapsar, que una gruesa grieta se abrirá bajo los pies y lo tragará llevándolo directo a un mar de lava, llora por un momento y logra recuperar la compostura. Mira a su alrededor, es una suerte que Valentino no estuviera presente ante su momento de debilidad, nada acaba, es más: todo está a un paso de recomenzar.
Siete años de prisión por homicidio culposo, esa es la realidad. Hay un asesino suelto, una mujer muerta que aguarda ser vengada. Una mujer que en otra vida supo amarlo, una mujer a la que prefiere no recordar.
El lugar al que es obligado a hundirse lo golpea diariamente. Es un hombre duro pero la prisión es una antesala al infierno. Si la vida no te ha dejado revolcándote en la locura… ese lugar logrará hacerlo.
Tiene que acostumbrarse a convivir con la agresividad gratuita, la falta de higiene, el derrumbe síquico de sus propios compañeros.
Las visitas de su hijo lo mantienen a flote. Cuando lo ve, lo toma de las manos y todo vuelve a tener sentido, la vida está destinada a ayudar a que su hijo vuelva a ser un niño normal, que vuelva a hablar, a comunicarse con todos los demás y con él, ¡con él!, que pueda decirle algo de lo que pasó ese día, que le de un atisbo de quien podría haberle quitado una parte de su vida. Luca está sometido a un cambio profundo, una negra sed de venganza se cocina dentro. Luca está cambiando, hay un hombre rabioso que se gesta y abrirá el canal de parto para partir desafiante el día de su liberación.
Tiene que vengar la muerte de su amada, el sufrimiento de su hijo y su lenta agonía.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Comienza la investigación




Carla, Claudia y Luca escuchaban atentos las palabras del Padre Agustín:

-Fue un amor intenso, profundo… Ella era muy blanca de  ojos azabaches  y cabello negro, con ese acento güaraní que acentuaba su sensualidad… Ya había decidido dejar el sacerdocio cuando llegó otro traslado que me alejó un tiempo…

El rostro de Agustín reflejaba su angustia, en tanto la hermana lo tomaba de la mano y Claudia hacía lo mismo con Luca.


-No le había confesado mi decisión…, quizá demoré demasiado y ella solo pensó que fue una relación fugaz… Volví al año decidido a comenzar otra vida y me encontré con que había fallecido… Me dijeron que había sido un cáncer fulminante.  Años después su hermana me confesaría que había muerto al dar a luz a nuestra hija; que le había pedido mantener el secreto y darla en adopción pero que ya no podía cargar más con semejante peso…

El relato fue interrumpido por el llanto y sentido abrazo que entrelazó a los hermanos.  La penumbra, el silencio y la humildad de la capilla  le daban un toque adicional a la mística que reinaba en el ambiente.
En tanto, entre aturdida y absorta, Claudia no podía dejar de mirar el Cristo. Una figura casi perfecta en la que su creador, mediante un elaborado  tallado en madera, lograba expresar la pena y el dolor de la crucifixión. Tenía que hacer un gran esfuerzo por continuar concentrada en las palabras de Agustín.

-Cuando lo supe Morena tenía diez años, ya había aceptado a sus padres como los naturales. Que más podía hacer yo que cuidarla, protegerla y amarla en silencio…

-Y… Padre, usted me había comentado que tenía cierta información…

-Sí Ferranti, yo ya me había interesado por algunos casos de desapariciones que se venían dando en adolescentes en este pueblo y en algunos aledaños… Esto comenzó hace unos tres años, hay denuncias hechas pero ningún avance.  Lo que pude determinar es que hay un factor común en todos ellos: El centro de salud.  De hecho, mi hija se había hecho ver la noche anterior por un dolor abdominal…

-Bien, por favor, preciso que me de fotos de Morena y me deje por escrito  lo que sepa; con todos los nombres y apellidos ó apodos de posibles sospechosos.  También necesito que me consiga un frasco de algún medicamento para la cefalea o para el estómago, pero recuerde; tiene que ser un envase de vidrio…

-Como Usted diga Ferranti, le agradezco mucho.

Las mujeres se apartaron momentáneamente,  Agustín y Luca continuaron conversando sobre otros detalles de la investigación.
Claudia comenzaba a preguntarse que derivaciones podría tener la investigación y como continuaría su relación con Luca…